Los jueves son sus días favoritos. Cinco años, cinco años en los que cada jueves tenía visita. Desde el 7 de mayo de 1998. Aquel día de la semana era el mejor y parecía que cada jueves que se sucedía era mejor que el anterior. ¿Qué más podía pedir, además de su padrino?
Estamos en guerra, Voldemort amenaza con terminar con todo pronto. Pero, ¿es ese un motivo para no celebrar el cumpleaños de un niño? No, y mucho menos si se trata de su onceavo cumpleaños. Lily y James no iban a permitir que su hijo no tuviera una decente fiesta de cumpleaños.
Los abrazos les gustan a todo el mundo. O eso piensa mucha gente. Pero Teddy sabía que eso era mentira. A él le encantaban los abrazos, a su abuela, a su padrino, a Ginny... Pero no a Draco. Aunque él no tenía problema en sorprenderlo con un abrazo sorpresa de vez en cuando.
Cuando tienes unos escasos tres años y tuviste la peor de tus pesadillas, ¿qué haces? No se te ocurre otra cosa que con tus cortas y rechonchas piernas correr a la habitación de mamá y papá. Claro que no.
Papá se preocupa demasiado. Mamá no dice nada. Rose se enfada. Y Hugo no entiende. ¿Por qué tantos problemas con un nombre, un apellido y la maldita sangre? Se les había llenado la boca hablando de las injusticias que se cometían por la sangre, lo mucho que habían sufrido. Pero ahora sólo parecían unos más de ellos.
Si James y Avani terminaron juntos no es importante, porque él seguiría siendo un idiota, pero que sería su idiota lo sería siempre. Sería el Idiota Potter de Avani Zabini.
-Ginny, Gin... -le dijo Harry, tocándola suavemente. Ella soltó una especie de gruñido y Harry se rió.- Es uno de septiembre y tienes tres hijos magos. -Tú tienes tres hijos... -dijo Ginny contra la almohada. Harry se rió y le dio un beso en la coronilla.
Lily Luna Potter al fin había vuelto a casa. Después de un año, un mes y dos días volvió a su casa, por medio de la chimenea de su padrino en el Caldero Chorreante. Estaba muy cambiada. Había dejado los ojos tristes con los que se había marchado por unos chispeantes ojos verdes, parecidos a los que lucía antes de la muerte de Edgar.
Lily y James estaban más que enamorados. Marlene y Sirius se odian. Dorcas y Remus no se entienden, solo se miran. Pero hay algo que las tres 'parejas' tienen en común, es que se adoran.
Conjunto de siete viñetas de como James y Lily, Arthur y Molly, Teddy y Victorie, Astoria y Draco, Rose y Scorpius, Hermione y Ron, Ginny y Harry se comprometieron.
Todos sus nietos eran especiales para ellos. Cada uno tenía algo especial. Pero cuando realmente brillaban era cuando estaban juntos. Por eso todos los años pasaban una o dos semanas en La Madriguera, con los abuelos Weasley.
Conjunto de siete viñetas de los desayunos familiares más mágicos. Disclaimer: Todo lo que conozcas pertenece a J.K. Rowling.
Conjunto de siete viñetas acerca de familias mágicas y sus comidas. Disclaimer: Todo lo que reconozcas pertenece a J.K. Rowling.
What If..? Harry tiene trece años y se pelea con sus padres por ¿salvarle la vida?
Tres Potters, tres mujeres, tres parejas. ¿Parecidas, iguales o diferentes? James, Harry, Albus y la maldición. Disclaimer: Los personajes y todo el mundo de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.
¿Cómo reaccionaron los pequeños Weasley y Potter al escuchar al fin toda la verdad acerca de las dos Guerras Mágicas? Viñetas sobre sus reacciones. Disclaimer: Todo lo que reconozcas pertenece a J.K. Rowling.
Hay veces que las noches de tormenta llevan lo mejor a casas familiares. Y este es el caso de las noches en las que Sirius Black, Harry Potter y Avani Zabini encontraron un nuevo hogar. Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.
El despertador mágico de su padre sonó y él lo escuchó desde su habitación. Se sentó en la cama y miró el calendario colgado en una de sus paredes. Uno de septiembre. Y, como cada uno se septiembre, el sentimiento agridulce por marcharse. Deseaba estar en Hogwarts con Albus y Rose. Pero irse de casa y dejar a su padre solo, le dolía.
Ahí estaba la buscadora y capitana del equipo, Ginny Weasley. La pelirroja estaba a un lado, gritando y dirigiendo a su equipo. Llevaba la túnica de quidditch y el pelo recogido en un moño malhecho. Harry la observa desde la puerta del campo con una sonrisa. Relato de la serie personal "Diecinueve años son muchos".
Diez minutos después abrieron sus puertas al público y las risas de los niños volvieron a inundar Sortilegios Weasley. Y sus vidas quedaron siempre inundadas de esas risas. Relato de la serie personal "Diecinueve años son muchos".