Él esperaba ver un adefesio de la naturaleza, por decir lo menos. Una horrible niña dientona, despeinada y llena de pecas. Con esos padres que tenía, ¿qué más podía esperar? En definitiva no había esperado ver aquello.
Ella era diferente, a su manera. Pese a ser una Weasley no había quedado en Gryfindor como a todos les hubiera gustado e incluso aquellos que odiaban a su familia eran capaces de darle una sonrisa solo por ser ella. Dominique Weasley, una Slytherin.
Toda la vida le habían repetido una y otra vez lo que no debía de hacer, pero como dicen que lo prohibido sabe mejor, ella había sucumbido ante la tentación, una que por cierto superaba lo que muchos hubieran llegado a imaginar.