Sabes que estás perdido, pero aun así lo miras, lo miras porque no puedes evitarlo, porque hay algo en él que te llama, algo secreto, extraño y peligroso que te atrapa en una espiral esmeralda que no hace más que girar y girar, descolocándote cada vez más, gradualmente hasta arrebatarte la poca cordura que te queda...