Summary
En ese momento no podía enojarse con Lelouch menos cuando él le ofrecía aquel grande y cálido trozo de felicidad. La peliverde cedió a sus deseos y acepto lo que él le ofrecía. -Sabía que lo querías- se burlo él. -Claro que lo quiero, desde el principio sabías que me gustan grandes y no podría resistirme.