Summary
La arrogancia del león no se define sólo por aquellos que manda, también reside en su pelo. Acostumbrado a dar órdenes, y que le obedezcan, no puede creer cuando un peluquero con tentadoras curvas corta un trozo de su preciosa melena. Pero su mayor error es huir de él. Corre lo más rápido que puedas, ratoncito, porque a este gato le encanta perseguir.