Summary
Y sin quererlo, la distorsión de mi mente, aún despertando, comenzó a reemplazar las fotografías de cabellos castaños y ojos verdes por cabellos largos violáceos, amatistas en su esplendor, sonriéndole al mismo rostro dormido en la habitación de huéspedes. Foto por foto, el entorno cambiaba y mi desnudez ya no se sentía tan culpable. Y mi voz jurando: "Jamás, Shaoran, jamás".