Summary
Pietro no frenó del todo, chocó contra ellas y las derribó. Katrina rodó por el suelo con sus hijos mientras estos peleaban, chillando como si se estuviesen matando y riendo de tal modo que sospechó que habían iniciado una guerra de cosquillas. Lorna apareció en la puerta y de repente se unió al jaleo con un chillido infantil. A veces, sólo a veces, la vida no estaba tan mal.