Summary
—Pero qué sexy eres—susurró James suavemente, mientras lo acariciaba—esos ojos lo único que desprenden es sensualidad…—siguió murmurando suavemente, aumentando las caricias/—James, ¿acaso tengo que mandarte a San Mungo por estarle susurrando frases a un gato como si quisieras acostarte con él?/ Dedicado a James Scamander.