Hay historias que terminan antes de empezar y otras que no acaban nunca. La de él es de esas, de las últimas. Suele pasar con las peores.
Una, justo en la punta; dos, al lado, más gordita; tres, esta es pequeña y tiene forma de estrella; la cuarta parece una mancha de tinta, e igual… ¡Ah, mira, seis! ¿Tendrá pecas en la polla?
Esta es la historia de cómo nosotros también tuvimos sueños, aún los tenemos. Sueños que no están vacíos como nuestra conciencia parece estarlo. Unos soñaron con ser héroes vestidos de negro y enmascarados en plata. Héroes que, pese a ocultarse entre las sombras que deja la muerte, lucharían y matarían por sus ideales. Otros soñamos con la libertad.
Esto va de Draco Malfoy y Pansy Parkinson teniendo sexo. Y ya está.
La melodía de mi vida está compuesta por tres movimientos: "El sueño", "Lo de fuera" y "Lo de dentro". Tres momentos que no me acuerdo de olvidar. Cuando soñamos con un mundo mejor, cuando luchamos por hacerlo realidad y cuando lo convertimos en una pesadilla.
Solo eres una niña. Una cría enfundada en un disfraz que le queda demasiado grande. Te subes en esos altísimos tacones para olvidar el hecho de que bajo las suelas descansa tu inocencia, te maquillas los ojos para tratar de ocultar ese brillo que habla de tu miedo al rechazo, te pintas los labios para sentir que de algún modo podrás marcar a todo aquel que pase por ellos.
Esta historia trata de una chica. Es una chica como tú, aunque no te parezcas en nada a ella. Una chica que vivió un montón de instantes que no permitirá que caigan en el olvido.
Esto no es más que otro momento. Un instante, un trazo. Todavía quedan miles de palabras para llegar aquí, al final. El final que concluye todo aquello que empezó, que comienza todo aquello que será.
Ginny se sacó un moco y se lo comió, meditabunda, luego decidió arruinarme la vida diciendo: "Ron mucha caca esta mañana".
Ella le quiere porque le recuerda a un calcetín.
Las siete y media. Pansy Parkinson mira por el resquicio de la puerta entreabierta a Zabini y a la pelirroja, que parece a punto de lanzarle una maldición. Draco Malfoy va con ella porque, por supuesto, la Slytherin le ha puesto al tanto de todo.
Agujas largas, representando aquellas personas que hacen que un segundo quede grabado en nuestros relojes para siempre. Agujas que con su lento y susurrante tic tac hacen que merezca la pena que finalice una hora más. Una vida.
A medida que pasan los días, las piezas se asemejan cada vez más a las personas, las personas son cada vez más piezas. Pasan las semanas y la vida empieza a tornarse partida, la partida se convierte en tu vida.
Lavender Brown, señalándole a Parvati algo parecido a la carta de una cabra rosa con corazoncitos, dijo: "Según esta figura te vas a enamorar muy pronto, ¡eso es fantástico! A ver a ver. Vale, según esta otra... ¡Oh! ¡Oh, no! ¡Qué horror!".
Porque el amor es un orgasmo, es el efímero instante en que todo encaja y cobra sentido. El amor son esos gritos ahogados que suenan a réquiem por vidas nunca vividas. El amor es el todo que precede a la nada.
Voldemort saldrá en los libros de historia, soy muy consciente de ello. También de que se lo seguirá nombrando durante décadas en discursos, reuniones y periódicos. Nadie olvidará el nombre que nadie quiso pronunciar. Lo que se perderá, lo que os he venido a contar, es que antes de ser Voldemort fue Tom. Mi Tom.
¡Todo era por culpa de Draco! Ella solo quería ayudarlo y ahí estaba, sola, sucia y fea, planeando odiarlo por los siglos de los siglos. Lo que estaba claro es que no iba a dirigirle la palabra nunca más.
Os voy a contar la historia de un hombre que se perdió camino a encontrarse a sí mismo.
Asiente, sonríe, inclina un poco la cabeza. Que crean que los escuchas. Mira, susurra, roza. Que piensen que tus propósitos son idea suya. Y, cuando nadie os vea, volved a esa habitación. Tenéis una hora para estirar cada uno de sus minutos, para ser lo que queráis ser. No es que estéis asustados, es solo que… es delicado.
Adrian Pucey tiene esa mirada. La que te promete que te va a hacer pasar el mejor rato de tu miserable vida, la que te jura que se va a esforzar. Me pregunto si es verdad, si alguien tan guapo se molesta en hacer disfrutar a otros más allá de alegrarles la vista. Me pregunto por qué sería verdad.