Estaba nerviosa, demasiado. Jamás se había sentido así y Jack no sabía qué otra cosa decirle para que se calmara. Pero un jueves a las tres de la madrugada puede cambiar todo e incluso hacer que encontrara las palabras perfectas.
Se daba cuenta de lo agradecido que tenía que estar por no haber dejado de luchar ni un minuto por el amor de Elsa. Se daba cuenta que, después de todo, haber dejado que Jack entrara en su vida fue la mejor decisión.
Está cansado de que vivan inventando cosas cada vez que se dispone a salir un fin de semana. Agotado. Pero aún así, su estilo de vida es algo que no puede dejar hasta que Poseidón, su padre, lo obliga a cortar por lo sano y conseguirse a alguien que le haga sentar cabeza.
Y mientras lo esperaba, con la lluvia, la incertidumbre y la preocupación, inmortalizó nuevamente, todos aquellos momentos que había vivido junto a Barry.