Tomada de la tierra que la vio crecer por el mismísimo Emperador, Heidryck tiene un cometido: Cumplir sus tareas con los Cuchillas y convertirse en un Nerevarino tan convincente como cualquier otro. Debía actuar ser el héroe mítico, pero mientras más lo hacía más dudaba de estar mintiendo.
La libertad era una idea abstracta luego de tantos años de servidumbre, pero sabría que solo la obtendría con la colaboración o con la muerte. No le importaba que fuera lo aquello que le otorgaría la libertad… Ya no le importaba.