El día de la boda que tanto había estado esperando finalmente había llegado. La música llegó hasta mis oídos, la marcha nupcial que marcaba el inicio de la caminata hasta el altar de la novia inundo el sitio, la hora había llegado. Sentía que mi corazón se quería escapar por mi boca. Mi estómago me dio un vuelco cuando finalmente logré visualizarla, tan hermosa y etérea