Nada los había preparado para lo que tendrían que afrontar en el futuro. Ni siquiera sus apellidos y todo lo que ello implica. Porque nadie escoge la familia en la que nace ni los dones secretos heredados. Porque a veces solo lo nacido de lo prohibido, o lo más improbable del universo, tiene la fuerza para salvar al mundo de un futuro catastrófico.