―Les digo que lo vi ―insistió Ernie Macmillan intentando convencer a sus amigos Hannah y Justin―. Sirius Black estaba ahí, sentado en una de las mesas de la cocina comiendo papas asadas y pollo.
Aburrida en un día lluvioso en un lujoso hotel de Londres, Dominique Weasley no encuentra nada más divertido para hacer que caminar sin rumbo por los pasillos. Su paseo termina de forma abrupta e inesperada cuando llega a la habitación 507.
A Ron Weasley siempre le había gustado la navidad. Siempre. ¿Las razones? Múltiples y variadas. Regalo de navidad para Sari Weasley.
El mismo sueño se repitió durante cinco años, la bifurcación de los caminos rojo y verde aparecía siempre delante de él, y Snape no entendió la importancia de la decisión hasta que fue demasiado tarde.
Ron Weasley siempre se había sentido extrañamente atraído por el fuego. Sin embargo, hubo un tiempo de su vida en el que el fuego lo llamó por un motivo diferente…
La mayoría de los niños tiene durante su infancia una amplia gama de juguetes con los que divertirse. Harry no era como ellos, hasta que llegó el soldadito de juguete.
Draco pensó que lo había terminado todo con el movimiento de su varita. Recibió las felicitaciones y sonrió con orgullo. Todo marchó a la perfección hasta que, luego de apoyar la cabeza en la almohada, se quedó dormido.
La abuela de Scorpius tenía la molesta costumbre de golpear la ventana de su nieto cada día a las cinco de la mañana. Ese día, la anciana no se da cuenta de que interrumpe algo muy importante.
Para un mago como Hugo Weasley, una cámara muggle no es un buen regalo. Pero puede que descubra que la fotografía muggle, a pesar de carecer del movimiento de las mágicas, tiene un algo irresistible.
Mientras esperaba la llegada de Ron Weasley, Hermione dejó escapar un suspiro lleno de anhelo. Sus encuentros nocturnos con Ron la llenaban de satisfacción. Y esa noche sería especial: lo tenía todo preparado.
Los jóvenes Lily y Severus aprovechan una tarde libre en el colegio para disfrutar de un amanecer.
James Sirius Potter, de ocho años, lee un libro de astronomía infantil y se obsesiona, al punto de volver locos a sus familiares.
Rose Weasley, en un acto de benevolencia, le enseña al hijo del enemigo de su padre y de su tío a jugar con los naipes muggle. Contra todo pronóstico, Scorpius Malfoy comprende el juego, y para hacerlo aún más interesante, propone una apuesta.
Carta de Lily Evans a quien fue su mejor amigo, Severus Snape.