El quinto año de Hogwarts había transcurrido en lo que dura un parpadeo, pero no por ello significó menos: un grupo de animagos no registrados, un hombre lobo en plena adolescencia, un mapa mágico y montones de sentimientos sin nombre. El sexto y séptimo año vendrían con todo. James lidiaba con sus padres, intentando explicar que el quidditch sí podía ser una profesión y no solo