Han perdido el partido y el dolor que sienten es inexpresable. No les importa nada en ese momento porque nada les va a devolver una victoria que sentían suya. Porque ese día no pueden ver nada de lo que ambos anhelan ver con toda su alma.
Porque a veces naces, creces y vives en el mismo lugar que otra persona a la cual consideras parte de tu vida, pero el inicio no marca un final. Porque a veces esa persona muere lejos de ti sin saber que sigue siendo parte de ti.
Porque es como un gatito. Como ese animal de apariencia adorable pero independiente. Porque Kenma es como un gato, y eso es algo que hace mucho que pienso. Quizás desde que éramos niños, y pensaba que era un gatito pequeño y adorable que no parecía encajar en el mundo que lo rodeaba.
Momotarou tiene una duda, un problema, algo para lo que necesita ayuda, una ayuda urgente. ¿A quién podría pedirle ayuda? Pues a nadie más que a Nitori-senpai, que nunca imaginó lo que se le venía encima… "Enséñame a besar senpai".
La realidad en la que vivía era un lugar infame para él. Las mentiras que allí habitaban y reinaban le hacían odiar el medio terrestre y querer evadirse de éste. Solo quería hundirse en ese medio acuático que le hacía sentir vivo y en paz, solo quería la verdad. Hundirse y luchar por su propósito.
Un hogar es aquel sitio en el que nos sentimos aceptados y felices. Pero a veces el hogar es algo que encuentras donde menos lo esperas, donde pasas la mayor parte del tiempo sin apenas ser conscientes. Naruto tiene un lugar especial al que considera hogar, un lugar en el que él también tiene su lugar.
Porque Nagisa es un misterio. Uno nuevo y desconcertante para él. Porque Rei no puede aplicar la ciencia y la lógica en él, porque pierde el conocimiento de sí mismo cuando está a su lado. Pero eso realmente deja de importar cuando la mariposa echa a volar.
El dolor destruye el alma y la corrompe destrozando todo lo que una persona cree ser. Huir de él es lo más sensato. No quieres enfrentar la crueldad del mundo, el agonioso futuro que espera. No quieres verlo morir porque implicaría tu propia muerte. No quieres alejarte pero la cercanía solo presagia lo peor. Porque no lo amas, lo necesitas. No es él, es una parte de ti.
Porque entre sentir y expresar hay una gran distancia. Distancia que a veces agradeces y que otras veces odias con toda tu alma. Pero es una distancia que te salva del mundo, pero no de aquellos que te conocen. El dolor no son solo lágrimas, son corazones que se retuercen y se sienten apuñalados, corazones que si lloran. Porque miras sus tumbas y no lloras, aunque te sientas morir.
Aunque la guerra hubiera acabado, ella sufría su propia guerra interior. Una guerra entre dejarse cubrir por el dolor o seguir adelante. La primera opción ganaba con creces en su corazón, pero las guerras no se libran solas. No se puede perder cuando tienes a gente que te quiere a tu lado. Este fic participa en el reto Lo perdí del foro La Aldea Oculta entre las Hojas
Akatsuki. Siete son los pecados capitales, y siete de los miembros de Akatsuki cometen cada uno de ellos. Siete miembros de Akatsuki son pecadores y todos son conscientes de ellos e incluso disfrutan con ello. Cap 6&7: Avaricia & Soberbia. [Completo]
Él lo había creado. Tras muchos pensamientos acerca de esa solución, lo había inventado. Tobirama había creado un jutsu peligroso a la par que oscuro. Un jutsu que nadie entendía pero que tenía un claro motivo. Un jutsu pensado para alguien, un jutsu que escondía un secreto y un inmenso dolor. Porque Tobirama tenía un motivo para crearlo pero no para poder usarlo.
Solo Hashirama puede decirles locuras a sus hermanos menores y que estos se las crean mientras que Tobirama solo puede sorprenderse de las ocurrencias de su hermano mayor y tratar de lidiar con los dos pequeños que saltan ilusionados por lo que Hashirama les cuenta.
Él sería Hokage. Él despertaría el sharingan y con el y sus gafas defendería toda la aldea de Konoha. Porque Obito iba a ser Hokage y su cara en piedra intimidaría a todas las aldeas al mostrar su perfecto sharingan y sus inseparables gafas. El Sandaime no podía evitar sentirse feliz de ver a niños como Obito con el ardor de una meta brillando en sus ojos.
Ellos se odiaban, se odiaban mucho, se odiaban ambos, y más se odiaban cuando se besaban hasta asfixiarse, cuando se abrazaban hasta que le dolía. Porque ellos odiaban el amarse y amaban el odiarse.
Él la quiere, es un hecho. Ella lo ignora, pero algún día lo sabrá. Algún día se armará de valor y se lo dirá. Eso piensa el joven e inocente Obito, porque no hay prisas, ese día llegara, no hay de que preocuparse, tiene toda la vida por delante... o quizás no. [Viñeta] [Obito centric]
Nadie quería ir otra vez a Ichiraku Ramen, pero el McDonald's era una perfecta opción para estrechar lazos. Sobretodo para acercar a los dos integrantes más complejos de equipo de Kakashi: Sasuke y Sai. Claro que era demasiado dificil con en caracter de ambos que no se acabaran matando entre ellos. Había un lado malo: no había ramen, y un lado bueno: había tomates. [Parody]
Una vez más ese sentimiento, una vez más esa tristeza, ese profundo dolor en su pecho. Otra sonrisa perdida, otro fantasma de amor arrancado de su ser. Nunca dejaría de perder. Nunca comenzaría a ganar. Pero ese hombre le había dejado algo muy importante, algo que defender con la vida: una nueva ilusión. Tsunade centric.
Se escondía tras unas gafas falsas, ocultaba sus libros de pollitos e intentaba seguir el recto camino marcado por su clan, aunque eso significara odiar a su hermano. Pero las apariencias no son suficientes para mentir a aquellos que te conocen y que saben que sientes realmente. Su primo mayor sabía que sentía en el fondo, solo necesitaba un empujón y un poco de valor.
¿Qué es el arte? Dos seres, dos creencias, dos opiniones, un sentimiento. El arte es aquello eterno e inmortal pero también aquello efímero y perecedero.