"Ese bastardo, siempre tan serio, tan mojigato, no tenía otra cosa mejor que hacer que no tomarse una broma como tal y joderle. Y no de una buena manera, no"
Mike ha conseguido sobrevivir cinco noches entre aquellas paredes. Antes de marcharse, sin embargo, se permite el lujo de dejar algo de información para el siguiente guarda de seguridad siéndole indiferente si le toman o no por loco.
Se mordió el labio y frunció el ceño. Aquel imbécil que llevaba desaparecido desde su última misión tenía al fin la decencia de hacer ver que seguía vivo. Estaba enfadado por razones obvias, no obstante, una sonrisa de medio lado asomó por sus labios y le importó una mierda que la señora de al lado se alterase cuando susurró un "gilipollas" que ni tan siquiera iba para ella.
Sus ojos, de un azul claro, denotaban negrura y miseria. No obstante, a pesar de aquella mirada apagada, Steve pudo atisbar un rayo de esperanza. Tenía la impresión de que tarde o temprano, la oscuridad cedería ante la luz.
[Pequeña escena] "Soy el Guardián de esa estrella que una vez cayó a la tierra, no puedo dormir"
Se autodenominaba una pareja de amor-odio que se profesaba un cariño muy alejado del que habitualmente se darían entre familia pero a años luz del que una pareja podría llegar a entregarse.
Es un día frío en Nueva Orleans y Cordelia Foxx decide contrarrestrarlo con un café caliente dentro de su habitación. Sin embargo, Misty se levanta de su cama aterrada tras un mal sueño y entre caricias para calmarla, confiesa algo que Stevie no debería saber nunca.
"Dicen por ahí que a Draco no le agrada besar y que no siente nada por nadie" fue lo que le contó Ron a Harry mientras éste desayunaba. Ahora el moreno está empeñado en que Malfoy no saldrá de Hogwarts sin recibir un beso suyo.
Tras recibir la tan ansiada poción, Harry decide que quizá quien merezca unas gotas de Felix Felicis sea cierto profesor de nariz ganchuda...