Hinata nunca imaginó ser llamada en mitad de la noche por un ambu de Tsunade porque tenía una misión urgente para ella. Y menuda misión era. Sí antes de saber que le esperaba le hubieran dicho que los Bijus también sufrían el celo se lo habría tomado en broma. Ahora, viendo que a quien le tocaba satisfacer era a nada menos que a Gaara, ya no le hacía la misma gracia saber eso.
Y es que en pleno verano, bajo el sol abrasador y en la playa, eso era precisamente lo peor que se podía hacer.
Que problemas trae consigo unas pocas palabras en una mente como la suya, y es que ya lo dicen muchas personas. La mentes débiles tienden a caer primero. Si no que se lo dijeran a Neji y a su histeria por el novio de su prima.
Ni siquiera Hinata con el ojo blanco sería capaz de saber donde estaba eso tan personal que había perdido esa mañana. Y mucho menos Temari se imaginaria quien lo tendría y para qué.
Maldito el momento en el que se quedó a solas con el Kazekage Gaara y su intensa y aterradora mirada clavada en ella.