Todo aquello habia dejado una huella en ella que nunca se iría, porque a partir de entonces ella cambio. Y fueron sus palabras, las que la hicieron cambiar.
Iniciar en un lugar nuevo nunca es fácil, pero no se puede saber que tan malo será si no lo intentas, y talvez no todo resulte tan atemorisante. Ademas, puede que encuentres algo mucho más allá de lo que esperabas.
Estar entre la espada y la pared se había vuelto un sentimiento repetitivo y algún día tendría que superar esa sensación... Pero su vida constantemente era así, y a veces sentía que simplemente no podía.
Sakura se exalto al escucharlo tan repentinamente, pero algo en su mirada azulada le decía que no se refería a la misión, sino a él... volvería siempre sin importar el tiempo. Y ella estaría allí, esperándolo.
"La eternidad es infinita, pero la ilusión de volverse a reencontrar, puede más que cualquier cosa. Los caminos separados se vuelven a unir en un nuevo comienzo, en otra vida, para permanecer a su lado y siempre reencontrarse".
Killua nunca se había puesto a pensar en todo los cambios que habían sucedido en su vida, pero cuando lo hizo se dió cuenta de que no cambiaría lo que tenía por nada del mundo, porque esa era su realidad.
¿Naruto más diarrea? Es igual a, verguenza. Hinata sabía que nada bueno podía salir de aquello, pero al final fue ella quien tuvo que pagar los platos rotos.
Talvez... en otra vida, podamos estar juntos.– fuerón sus últimas palabras una vez que no se sintió capaz de continuar.
Ella no era exactamente un ángel cuando estaban juntos, y no podía evitar dejar huellas en la piel del Uchiha que lo demostrarán. Pero una cosa era mantenerlo entre pareja y otra muy diferente era dar conocimiento de ello a toda la aldea.
Sin importar lo que sucediera a partir de allí, ella nunca nunca olvidaria aquella promesa que alguna vez ellos habian hecho. Porque él le habia enseñado que era la fortaleza y ella se encargaria de demostrarla siempre. Y por sobre todas las cosas, nunca rompería su promesa.
Tal vez no era una persona de carne y hueso lo que se hallaba en sus manos, pero sabía que a partir de ese momento no se volvería a sentir solo.