Luz Noceda, una adolescente segura de sí misma, descubrió la entrada a un reino mágico, donde se hace amiga de Eda, una bruja rebelde, y de King, un guerrero diminuto. A pesar de no tener poder, Luz se convierte en la aprendiz de Eda para ser una bruja. Sin embargo, no tenía idea de todo por lo que tendría que pasar después de llegar a dicho lugar.
Había pasado muchos años sufriendo ante la incógnita respecto a lo que sentía por su mejor amiga, quien parecía no corresponderle, que en ese momento sentía como si hubiera despertado de una horrible pesadilla donde ella no la quería y se condenaba a verla ser feliz en brazos de alguien más todo gracias a su cobardía.
Lo tenía todo, amigos, popularidad, atención. Siempre había sido la mejor en todo, nadie era capaz de superarla, mucho menos retarla. Nadie, excepto ella. No soportaba la idea de tener que compartir el campo donde sólo ella era la estrella, odiaba el hecho de haberlo perdido todo por culpa de alguien inferior... Pero que la conocía a la perfección.
Es increíble cómo las cosas pueden cambiar tanto en tan poco tiempo. Nuestra forma de ser, hablar, pensar, sentir, puede verse afectada con el paso de los días, meses y años, pero aún más increíble es como algunas cosas pueden llegar a permanecer intactas. Hay sentimientos que no cambian por más que uno quiera, al contrario, se intensifican a cada segundo.
A veces faltan las palabras para expresar lo que se siente, pero de igual forma sobran las acciones para admitir aquello que nos cuesta. Este era el caso de Ranma Saotome, quien después de un tiempo había logrado darle respuesta a una pregunta que no pudo responder en su momento, y hoy podía gritar a los cuatro vientos.
Una era la bruja más poderosa y temida de Las Islas Hirvientes. La otra, era una simple humana con grandes ganas de aprender a ser más que eso, a ser una bruja. ¿Ambas? Habían sido víctimas de un horrible mal entendido que destruyó su relación, aún así... ¿Serán capaces de solucionar lo que alguna vez fue?