No sabía porque le importaba la desesperanza en los ojos de Hermione Granger pero estaba decidido a devolver un poco del brillo que recordaba en ellos, incluso aunque tuviera que generar mil ilusiones para lograrlo
Tenía una semana para convencer a Lily de que se quedara a su lado, de convencer los Potter de no asesinarlo por quererla y a sus padres de no desheredarlo por continuamente romper todas las tradiciones familiares posibles.
La reconstrucción de la sociedad mágica después de Voldemort no es fácil y tampoco es lo que Hermione Granger esperaba, una distancia prudencial parece una mejor idea hasta que unos planes nada desinteresados de Draco se interponen en su camino. Tal vez los intereses de ambos no se encuentren tan distantes ahora son adultos y no hay amenazas de muerte sobre sus cabezas.