La boda era hermosa. El cielo era claro y brillante. Anya respiró profundo por la nariz, y sonrió ante el nuevo esposo. Demian se veía tan atractivo como lo recordaba. Y su esposa era igual de hermosa. Así que Anya aplaudió a los nuevos esposos. Por su felicidad. Por la confianza. Por su amor. Aunque Becky no le creyera que estaba bien, ella sabía que lo estaba. Estaba bien.
Pero estando lejos de ella, sonrió. ¡Tenia una cita!
-Solo yo puedo agredirte.-Con una lenta sonrisa expandiéndose en su rostro, Malfoy se fue acercando a Granger, la cual fue dando pasos hacia atràs-. Solo yo tengo derecho a hacerte llorar, solo yo puedo decirte sangre sucia, solo yo puedo ver tu mirada llena de odio. Solo yo.