El Sandaime Hokage Danzō no es un hombre que tenga preocupación, esperanza o espere esfuerzo. Alrededor suyo únicamente se percibe una apática sensación de dolor sordo, una especie de desasosiego aletargado.
Hinata escuchaba la canción casi sin quererlo. Cada nota, cada escala, la introducía en una realidad que buscaba rechazar y enterrar en lo profundo de la ignorancia.
Una expectativa en el presente, botellas de sake, una nevada y dos soledades son suficientes para acercar a dos corazones que miran al abismo.
Ordo amoris, el orden del amor. Para Tobirama Senju, el dilema es más profundo. Por un lado, está el deber; por el otro, la mujer que ama. Incluso la más sencilla decisión pone a prueba la virtud de un guerrero.