Da igual que te apellides Malfoy, que te hayas jactado durante toda tu vida de la -cierta- pureza de tus ascendientes, del poder de tu familia en el mundo mágico y de tu riqueza. La sangre sucia siempre lo estropea todo.
Lavender y Parvati conocen muy bien cualquier cotilleo de Hogwarts, pero hay algo que también comparten, algo secreto y que no necesita palabras, porque flauta y piano hablan por ellas.
Porque ser prefecto no es fácil, pero ser alumno de Hogwarts, tampoco. Harry es testigo de ello y jura solemnemente que compadece a Ron y Hermione. Porque el espejo de Oesed y Draco Malfoy también tienen mucho que ver con ello.