Tu indiferencia me duele más que tu odio.
Me arrepiento. Lamento haber dicho aquellas palabras que calaron en tu corazón. Lamento haber rechazado ese amor sincero pero tímido que aquella tú de dieciséis años me profesaba con anhelo. Lo siento, me di cuenta demasiado tarde. Han pasado 20 años y sigo lamentando aquel momento. Lo siento, me di cuenta 20 años tarde que también te amo.