Con la muerte de Dumbledore, Harry tiene una misión muy importante cuyo aparente final resulta tan aterrador como necesario. El mundo mágico es un caos, hay peligro en cada esquina y buscar horrocruxes mientras se cuidan las espaldas no resulta tarea fácil. Afortunadamente no es algo que vaya a hacer solo. Pero los amigos no pueden estar ahí todo el tiempo: no es su batalla.