Desesperado por la idea de perderla, Jane comprende que necesita ser completamente sincero con ella: "…se quedan mirando por un momento; cayendo en cuenta de que aquello era real; allí estaban, al descubierto, sin máscaras, sin temores ni pendientes del pasado; sólo ellos dos con esa mezcla de amor, deseos y urgencias, y con la oportunidad de al fin consumirse luego de tantos años"
Jane desesperado le había confesado su amor en aquel avión, entonces ella tomó su decisión... "caminó hasta que le dolieron los pies; aunque en realidad no fue el dolor lo que le hizo detenerse. Fue un recuerdo. Una cápsula de su memoria que retorna a su mente gracias a aquellas nubes rosas; no era de extrañarse que aquel vago pensamiento estuviese vinculado a él".
Jane reacciona luego de casi perderla: "Quizás es un masoquista, necesita ese sentimiento de sufrimiento y vacío para entonces sentir que vive. Y ahora sin la complejidad que le proporcionaba la historia de John el Rojo, es tiempo de agonizar por Lisbon".