Len ha olvidado una importante fecha festiva, el día en el que se festeja el amor y la amistad. Y con algunas extrañas visitas a su casa, la recuerda. ¿Y qué hay de la chica que le gusta? ¿Qué hay de esos chocolates?
Seis amigos hicieron la apuesta de vivir juntos hasta sus casamientos, entre ellos estaba Kyle, quien aunque no lo aceptara, sentía algo por Stan. Su vida parecía ser perfecta incluso si ignoraba el extraño comportamiento de Marsh últimamente, pero un día fue citado por su amigo para pedirle algo que rompería sus ilusiones: ser testigo de su compromiso. Pero Kyle no lo dejaría ir.
Era San Valentín. El día que hace que la gente se confiese y demuestre su amor ante los ojos de todo el mundo. Stanley ha vuelto. Cartman se ha ido. Traté de olvidarlo, pero fue inútil. No puedo evitar pensar que Stan también se irá en algún momento. Y no puedo permitirlo. Creo, incluso, que podía estar reviviendo lo que comencé a sentir por él más de una década atrás. ¿Odio, amor?
Me costó llegar a la conclusión de que lo que sentía y me provocaba esos pequeños paros y saltos en el pecho, era amor. Que estaba enamorado de un hombre de veintidós años que había conocido en el bus por culpa de su distraído amigo Tweek y un capuchino de grano, mientras yo, contaba con apenas quince años... Ahora me pregunto, ¿dónde estará y estuvo el chico del que me enamoré?
Kyle es un adolescente de barrio alto, hijo de un exitoso abogado y estudiante de un prestigioso colegio de Colorado. Una noche de fiesta termina perdido en calles oscuras y desconocidas. Es rescatado por un chico, quien resulta ser un pandillero. El narcotráfico, la violencia, la traición y muchas otras cosas se vuelven parte de su vida, mientras él solo busca volver a casa. K2
Craig tenía un deseo desde adolescente, un deseo secreto que había tratado de cumplir con gran esfuerzo. ¿Quién hubiese pensado que ese chico hubiese sido elemental para llegar a cumplir su deseo? Ya habían crecido y sus decisiones les marcaron. Era feliz. Eran felices. Y la conclusión de ese deseo no superaba la felicidad que ya había obtenido. ¿Que más queda? Queda otro día más.