"La ambición suele llevar a los hombres a ejecutar los menesteres más viles: por eso para trepar se adopta la misma postura que para arrastrarse."- Jonathan Swift.
La fragilidad de una relación clandestina es vertiginosa, ante el menor contratiempo se rompe. Y cuando irse lejos es el problema, todo se termina de la peor manera. Entonces, algo surge entre tanto dolor, algo que aquella persona que se fue no tenía idea de que había dejado; algo de él en ella, y en el pequeño ser que crecía en su vientre...
Todos creían que había terminado, que ya nada volvería a suceder, que sus hijos no vivirían lo que ellos lamentablemente sí habían vivido: tiempos de guerra.
Teddy Lupin era un niño huérfano que vivía con su abuela en las afueras de Londres. Su vida no era específicamente color de rosa, y todo dio un giro de ciento ochenta grados cuando un extraño hombre lo abordó en su casa pidiéndole un favor bastante peculiar. ¿A qué llevaría a Teddy aquella singular situación?
No sabía que sucedía, ni por qué se sentía así. Era la primera vez que experimentaba aquel sentimiento, y no le agradaba en lo más mínimo. Pero, ¿Su familia sería la respuesta a todo?
No hay amor más fuerte y puro que el de los hermanos, más sincero, y es que este jamás desaparecerá, siempre perdurará.
Era un veinticinco de diciembre por la noche en la Madriguera y los primos Weasley se encontraban muy aburridos y encerrados solos en una habitación, intentando descubrir algo para hacer que fuese lo suficientemente entretenido como para todos. Y sin duda, nada bueno lograría salir de aquello.