Educada desde jovencita en una secta religiosa, Bella no ha tenido contacto con el mundo exterior, lo único que tiene son vagos retazos de recuerdos que parecen pertenecer a otra vida. Cuando una asustada Bella trata de robar el todoterreno de Edward, la ira de él se transforma en un sentimiento protector hacia la guapa y magullada extraña.
¡Invasión de bebés! ¿Qué puede dar más trabajo que un bebé? ¿Y si son dos? Edward Cullen, el sexy padre soltero, ya tiene bastante con su adorable hijo de seis meses. Pero nuestros informadores nos cuentan que Edward vive además una aventura con Bella Swan. Sí, esa Bella, la joven guerrera e independiente embarazada de ocho meses.
Mientras Bella Swan se encuentra sentada en un pequeño baño de una iglesia de Arizona en el día de su boda con una prueba de embarazo positiva, se da cuenta de que de todas las malas decisiones que tomó en su vida, casarse con su abusivo prometido sería lo peor.
Ella es mía. Ese fue el primer pensamiento que vino a mi mente cuando tomé a mi bebé en brazos a los diecisiete. No me importaba que mis padres ya hubieran prometido dársela a una familia adinerada. Que me estuvieran forzando a entregarla. Ella era mía.
Isabella Black estaba sola al cuidado de sus tres hijos. Había estado casada con el niño bonito Forks. Ahora Bella vivía en Port Angeles. Un día se encontró ni más ni menos que con Edward Cullen, el que siempre había sido el máximo enemigo de su ex marido y el dueño de la peor reputación de Forks. Y parecía seguir siendo muy diferente a su esposo; de hecho, parecía perfecto.