¿Nunca os habéis preguntado si los profesores, en aquella sala maldita donde tomaban su café, hacían apuestas sobre que parejas formarían sus alumnos? Pues hoy cobra vida, en una curiosa y mágica manera. De la mano de nuestra querida Mcgonagall y Dumbledore... O mejor conocido como el Brian.
¿Qué hace falta para que un licántropo terco y cabezón mueva ficha en el tablero del amor? Solo tres factores: Un detonante, un ultimátum y por supuesto, la intervención de un hada madrina de nombre Sirius. ONE-SHOT.