A.U: Despertarse de un día para el otro y que todo en tu vida se vuelva patas para arriba. Decidir solo un lugar, un bando. El cambio. Bonnie cambiará en un abrir y cerrar de ojos su mediocre vida, convirtiéndola en un mal chiste...o no tan malo.
Con los ojos cerrados se estiró, suspiró, acarició sus costillas generándole un escalofrío en todo el cuerpo. Apretó sus dedos de los pies mientras aspiraba y estiraba sus blancos brazos largos para que su cuerpo tuviera esa sensación de placer.
-Creés en las almas gemelas? -Estas drogado? Sirius volvió a reír. -Creés? -No...-Remus clavó sus ojos en los de Sirius, era algo que no podía evitar nunca que él lo mirara con esa intensidad, siempre quedaría atrapado en esos ojos grises.-No sé. -A quien se lo pregunto en ese caso?-Le dijo sonriéndose de costado.
-Acariciame.-Le pidió en la oscuridad de la habitación. Se escuchó un suspiro profundo y luego unas manos temblorosas recorrieron su ante brazo. Casi y que sus latidos podían oírse entre tanto silencio.
-Ya eligió?-Preguntó Kreacher irrumpiendo en el cuarto. Remus restregó su rostro en un vano intento de limpiarlo. Con la nariz roja y los ojos hinchados negó y se levantó para ir a ver con que cosas se quedaría. Kreacher salió en silencio y Lupin se dispuso a revisar cada caja con suma delicadeza. Podía llamarse agonía al sentimiento que el lobo sentía.
Los ultimos dos años en Hogwarts de todo los chicos y como lentamente sus vidas van a dar el giro más violento. La guerra, los grupos a cuales pertenecer, la intención de crecer y la tragedia de ver como todo a su al rededor desaparece.E
The last two years at Hogwarts all the boys and how their lives will slowly make the turn more violent. The war, which belong to groups, intended to grow and the tragedy of seeing everything around her disappears.
Las palabras simplemente la hechizaron y cada vez que la leyó, se sintió cerca de ella. Más por haber sido parte de cada palabra y a la lejanía pareció conocerla de toda la vida y entenderla. Siendo la única ayuda para parar al nuevo asesino, Ymir lo único que quiere es ser retratada nuevamente por las bellas letras de la muchacha angelical.
Había amanecido, el bosque completamente blanco por la nieve, los galopes ahogados de los caballos y de vez en cuando algún lamento que los chicos daban, ese era el sonido que los acompañó todo esa noche de escape. El sol cegaba los ojos grises de Sirius. El frío congelaba a James. Remus estaba pasado de sueño.
Sentir la calidez del pecho de Sirius lo hacía desear que el tiempo se detuviera ahí, entre sus brazos y caricias, en ese perfecto momento. Remus recordaba la guerra pero no le preocupaba de hecho se sentía libre, no más ese peso en sus hombros, no más ese miedo enfermo que había sentido. No más guerra.
-Chicos?-La voz femenina se escuchó detrás de ellos, haciendo que los tres gritaran y la chica se asustara también. -Evans!-Gritó Sirius poniéndose una mano en el pecho, como si eso detuviera un poco su ritmo cardíaco. La pelirroja los observó durante unos minutos y luego habló. -Que hacen acá? -Podríamos preguntarte lo mismo, prefecta.