Severus no pensaba lo suficientemente en él como para conocer más de sí, más allá de gustos de música o refrán favorito. Severus no perdía el tiempo pensando en amores juveniles, ni aunque lo tuviera enfrente con comentarios sarcásticos y con la camisa desabotonada. Tal vez por eso necesitaba una ayuda extra, la magia del destino, que se presenta con túnicas violetas estrelladas.
Después de cinco años de acabar la guerra Draco recibe a Harry de manera inesperada en su casa, a él y a un chico de pelo azul, y lo único que espera es que no vuelva a interrumpir en su vida, ni él ni los recuerdos de su amistad en Hogwarts...