Del día en que Astoria descubrió dentro de una pequeña caja el mayor secreto de Draco, y no pudo volver a esconderlo en el fondo del cajón.
Ella era la bruja mala. La peor de todos ellos. La amargada, la chillona, la obsesionada con la pureza de sangre. Ella ni siquiera sabía lo que era llorar. No tenía alma.
La primera vez que se volvieron a besar no fue bonito, ni dulce, ni romántico. No fue de esos besos que salen en las películas mientras suena de fondo el violín. Probablemente, fue el beso más torpe que se haya visto en la historia de la humanidad.
De cómo Albus Severus y Scorpius Hyperion se hicieron amigos inseparables. Intento de humor. Drabble.
Aquello no tenía sentido. ¿Qué podían contener dos simples palabras, tan sólo dos, para causar aquellos estragos?