Resentido por su matrimonio con Bella, Edward hará todo los posible para conseguir divorcio, incluso si eso significa contratar a un completo desconocido para lograr que su esposa le sea infiel.
Todos asistirán al evento de fin de año, pero lo que nadie esperaba, es que se apareciera el ex-convicto Edward Masen, reclamando a la que sería la prometida del hijo del anfitrión de dicha fiesta.
Bella, mi preciosa Bella, no te merezco por ser tan buena, pero, ¡diablos! Soy un egoísta. Te entrego lo más valioso que tengo y que desde hace tiempo tiene dueña: Mi corazón. Te amo Bella, y no me importa que tú no me ames todavía. Trabajaré día a día para ganarme tu corazón.
En todo el tiempo que llevo de conocerla, siempre anda sola, cabizbaja, pero lo que llamo mi atención ha sido su mirada, vacía, carente de emoción, pero en mi estaba iluminar no solo ese rostro, sino también su vida.