–No me casaré con ella. –sentencia, señalando con su pulgar a la mujer que está al lado suyo. Él cuchicheo y los murmullos no tardan en aparecer en toda la Iglesia. Sakura está anonadada. Sabe que él la está observando, pero ella observa a su hermana, cuya cabeza con velo se mueve por todos lados. –Me casaré con ella. –y la señala. Sakura sentía que moría.
Sasuke está más que dispuesto a ayudar a Sakura a pasar su celo. No es cómo si no se beneficiara él tambien, pero decide ir más allá, y proponerle un trato, donde ambos se benefician.
Sasuke no puede conciliar el hecho de que Sarada este creciendo y recuerda como fue ser padre jóven.
Sasuke recuerda todo lo que aconteció en su vida, desde ese día en !a cosecha. O desde que la niña de cabello rosado lo salvó de morir de hambre.
Le gusta aspirar cocaína sobre mi cuerpo.
Cuando a Sasuke le dan la noticia, siente un escalofrío corriendole por las piernas y por toda su columna vertebral. Habían colocado una bomba en el coche que debía llevar a su esposa Sakura y a su hija Sarada, de tan solo cinco meses de edad, a su control médico pediátrico. –Hay un traidor. Alguien nos puso una trampa.– Obviamente que había un traidor.