Di un largo trago para acabar mi copa cuanto antes, para sumergirme de nuevo en la inconsciencia y olvidarme de lo puta que es la vida. Sin embargo, ante mi apareció ella. Justamente ella.
Una muerte más en la noche. Una noche menos para mi muerte.
Él era tan completamente complejo que decidió romperse en mil pedazos. Ella quiso sentirse parte de algo muy grande. Juntos llegaron a pensar que pertenecían a un mismo puzzle. Sin embargo, el esfuerzo por complementarse terminó rompiéndoles.
Tener pesadillas no es nada malo. El miedo nos hace humanos, todos tenemos miedo a algo o alguien. Sólo tienes que recordar que las pesadillas se escapan entre nuestras sábanas al amanecer, pero la realidad no acaba cuando despertamos. Regalo de cumple para Marie M. Adler.
Decir adiós siempre es difícil, y más si lo que se marcha es una parte de tu alma...