Desde corta edad, Sasuke supo que sería diferente al resto debido a su mudez. Resentido con lo que le tocó sobrellevar, perdió toda motivación en seguir de pie ante el mundo. Sin embargo, nunca imaginó que Sakura, que apareció como torbellino de inexplicables emociones, llegaría a alumbrar sus días desolados, y sobre todo, que se volvería un bálsamo en su propia tormenta.
Jamás imaginé enamorarme de una chica de 17 años. Nuestro encuentro fue espontáneo y sin precedentes, con un golpe de por medio que me dejó dislocado, y por alguna extraña razón, fascinado. La primera vez que nos encontramos sus ojos me cautivaron, la segunda vez sonrió sólo para mí y la tercera vez que estuvo frente a mí, ella estaba en medio de mi departamento. Fue mi perdición.