Astoria podía aguantar muchas cosas, pero eso que había hecho Draco no se iba a quedar así. La caja de Pandora se había abierto y advertir que una tempestad se aproximaba era poco decir. Quizá habían sobrevivido una guerra, pero las personas, lo sentimientos y las relaciones siempre eran más complicadas.
Astoria sabía que la vida no era justa. Lo que no terminaba de asimilar era el cómo se había quedado tan sola y sin ganas de vivir. Al final de cuentas, nadie iba a rescatarla de sí misma y ella tampoco quería ayuda.