Nada extraordinario surgió cuando se conocieron, tampoco tiempo después cuando esporádicamente conversaban, pero cuando notaron que sus peculiaridades estallaban cada vez que estaban juntos, ambos lo supieron: el resto del mundo importaba un carajo.
Nada extraordinario surgió cuando se conocieron, tampoco tiempo después cuando esporádicamente conversaban, pero cuando notaron que sus peculiaridades estallaban cada vez que estaban juntos, ambos lo supieron: el resto del mundo importaba un carajo.