El primer desastre fue una pandemia mundial. El segundo, un decreto de alerta. ¿El tercero? Que Bella y Edward deberán compartir piso a pesar de un simple hecho incontestable: se odian profundamente. A partir de ahí, las catástrofes no dejarán de suceder, los gatos nudistas, el yoga acrobático y los sentimientos inoportunos solo serán el principio.
Alice, la mejor amiga de Bella y Rosalie decide mudarse de la noche a la mañana con su nuevo y absurdamente rico novio, dejándolas con el peso de una renta que no pueden pagar a menos que consigan un nuevo compañero de cuarto. Al no tener muchas opciones viables Rosalie tiene una idea que podría resolver su problemita, ¿por qué no invitar a su primo Edward Cullen a vivir con ellas?