—¿Alguna vez sentiste que tu vida no es lo que quisieras que fuera? —preguntó él con una voz que iba desde el arrepentimiento hasta la frustración. Los ojos verdes de ella sonrieron con tristeza—. Creo que aun soy lo suficientemente joven para poder rechazar la vida que tengo, esperare un poco más antes de aceptar la realidad […] él sonrió de lado, y estuvo de acuerdo con ella.