DESTINO

9- LA CALMA

CAPÍTULO 9 – LA CALMA

POV DRACO

Llevaba una semana postrada en esa cama pero según la enfermera, todo iba de maravilla, su mejoría era notable, hace unas horas que le quitaron la sedación, era hora de volver con nosotros. Estaba tan ensimismado que no me di cuenta que me estaba observando con una sonrisa.

-Ese medallón colgaba de tu cuello cuando te presentamos al mundo como el heredero en la familia, es el símbolo del dragón, tu propio abuelo te lo entregó ahora sé por qué.

-Madre…

Me importaba poco quien entrase por esa puerta, me arrojé a su lado abrazándola sin dudarlo un instante.

-Estás a salvo madre, eres libre, nada te ata a padre, solo somos tú y yo.

-Siempre creí que lo estaba haciendo bien, que siguiendo ese camino estarías a salvo, pero ahora que estoy aquí lamento haberte dado esta vida.

-Eres la mejor madre que cualquiera podría desear, todos los caminos me han llevado aquí, y ahora no solo soy el príncipe de Slytherin, también el príncipe dragón.

-Siempre has sido tú Draco, por eso luché, porque tú eres la esperanza de esta familia, lo sé, nunca pierdas la confianza en ti mismo, muéstrale al mundo quien eres y llénalos de tu luz. Cuando te vi por primera vez supe que eras diferente, especial, el sol brilla en ti Draco nunca lo olvides. Deja de pensar en alto hijo… puedo oírte desde aquí maldecir a tu padre.

-¿Cómo te encuentras?

-Mejor, no debiste arriesgarte así hijo.

-Prometí sacarte de allí, estás a salvo madre.

-Nunca estaré a salvo Draco, lo sabes, quizás ahora, pero aunque todo esto acabe seremos juzgados, por estar junto a él.

-No… tú nunca quisiste estar allí, como yo tampoco.

-Vi que esa joven lleva el relicario, debe ser importante para ti.

-Es solo alguien en quien puedo confiar.

-Me apetece bajar y agradecer a todos su hospitalidad.

-Aún no estás repuesta, sería mejor descansar.

-Estoy bien de verdad.

Bajamos las escaleras mientras se apoyaba sobre mí, todos se encontraban reunidos y al vernos bajar guardaron silencio. La primera en acercarse para abrazarla fue Nymphadora sorprendiéndonos a todos pero éramos la única familia que le quedaba junto a Lupin.

-Bienvenida a casa tía.

-Señora Malfoy me alegro que se encuentre tan bien, todos nos alegramos.

-Antes que nada quisiera agradecer a cada uno de vosotros por acogernos a mí y a mi hijo, sé que no debe haber sido fácil, aún menos para vosotros cuando habéis sido maltratados por mi marido durante años, lamento cualquier sufrimiento.

-Acercaos señora Malfoy hemos preparado estofado, os sentará de maravilla.

-Simplemente Narcissa por favor, señora Weasley.

-Simplemente Molly.

Tras ver como se dirigían sonrisas ambas mujeres Ron y su hermano Percy bufaron quejándose de la actitud de su madre y salieron del salón.

-Tranquila, se les pasará, son críos.

Estuve toda la mañana poniendo al día a madre, pero Orión necesitaba cazar y debía acompañarle ya no era seguro que volara solo, así que la dejé charlando animadamente con Molly acerca de la decoración de la boda que sería en un par de días.

Para cuando regresé había mucho silencio en la casa, todo estaba muy tranquilo, Orión se quedó descansando, decidí entrar dentro y averiguar donde se encontraban los demás.

-¿Dónde se han metido todos?

Cuando llegué al salón todo estaba despejado simplemente estaban Granger, mi madre, Molly y la odiosa pelirroja, no sé por qué pero decidí quedarme esperando sin llegar a entrar. Al parecer la leona se estaba probando su nuevo vestido para la boda un regalo de la familia Weasley y era… sí era horrible, nada comparado con la alta costura que vestía madre.

- ¿Qué tal Hermione?

- Es muy… bonito señora Weasley.

- Es una pena que la Señorita Granger ya tenga un vestido para la ceremonia.

- Yo no…

- Será mejor que te lo pruebes, vamos te ayudaré a ponértelo.

Mientras madre e hija discutían por el cambio que la comadreja menor le había dado a su vestido con su no muy apropiado escote, madre se acercó a Granger, mientras miraba lo enorme que le quedaba el vestido.

- Señora Malfoy yo no tengo otro vestido.

-No hay nada que unos arreglos no puedan hacer, haremos de esto todo un vestido a la altura.

En cuanto madre hizo los cambios sobre la leona no pude apartar mi mirada de Granger, estaba increíble, sin duda alguna madre sabía lo que hacía, había convertido ese trapo en un increíble vestido largo, era hermoso incluso a pesar de su color rojo.

-Hermione hija, estás espléndida.

-Sólo queda que pueda andar con estos zapatos por no hablar del baile.

-¿Practicaste ya con el cabeza dura de mi hijo?

-No Molly, apenas tuvimos tiempo.

-¡Debéis abrir el baile con los novios, sois padrinos!

- Ahora empezarás, Draco, querido por qué no sales de ahí y vienes a ayudar a la señorita Granger con el baile.

-Madre…

- Vamos joven Malfoy es conocido en todo el mundo mágico la elegancia de los Malfoy en las celebraciones, así quizás mi hijo no será tan patán.

Escuché a Orión soltar un bufido, era casi una risa y no dudé en mandarle una mirada asesina. Está bien…será mejor empezar con esta tortura cuanto antes.

-Hermione debes esperar, primero él hará la reverencia te ofrecerá su brazo y comenzaréis el baile.

Tomé su mano izquierda y la puse sobre mi hombro para después tomarla de la cintura levemente para acercarla mí, en la medida necesaria para no ser descortés ni bajar demasiado mi mano, tomé su mano derecha y mi madre empezó a explicarle.

-Eso es, un dos tres y un dos tres, no no, Hermione debes relajarte y dejar que sea Draco quien te guíe. Empecemos otra vez.

Esta vez la música comenzó a sonar de nuevo, sin duda había sido elegida por madre.

- ¿Chopin?

- Madre siempre fue una amante de la música clásica.

- Es muggle.

- Ahora eres tú quien juzga Granger.

- No juzgo simplemente se me hace difícil pensar en que un Malfoy pudiera admirar una obra de arte muggle.

- ¿Te cuento un secreto? Chopin era un Malfoy.

- ¿En serio?

- No, pero los Malfoy siempre nos movimos por las altas esferas, madre y yo nos escapábamos a Viena e íbamos a la ópera, hasta que… bueno ya puedes imaginarlo.

Recibí un pisotón de Granger, bueno ya era algo así como el décimo en lo que llevábamos.

- Lo lamento, de verdad, siempre fui un desastre bailando.

-¿Estás aprovechando la ocasión para golpearme sabelotodo?

- Ahora eres tú quien juzga Malfoy. Creo que ya no lo lamento tanto hurón.

- Siempre pensé que todas soñabais de niñas con un vestido maravilloso y un baile con un príncipe.

-Aún lo sueño.

-El vestido es maravilloso debes aceptar que madre hizo un trabajo excepcional.

-Lo decía por el príncipe Malfoy no veo por aquí a ninguno.

No pude esconder mi sonrisa esta vez, la leona era realmente ¿graciosa?, la vi con más confianza y la hice girar sobre sí misma un par de veces, todo el mundo desapareció de nuestro alrededor, no sabía por qué pero no quería irme de aquí, ahora lo tenía todo.

-Tienes un hijo maravilloso Narcissa, mi pobre Ron no sé cómo podrá afrontar algo así porque sucederá, solo hay que mirarlos.

- Gracias por cuidarlo cuando yo no podía hacerlo, nunca le he visto irradiar tanta luz.

-No ha sido difícil, creo que imaginar la mirada de su marido al ver esta escena lo compensa.

-Sin duda querida, será mejor dejarles a solas.

-No deberías ir con Weasley a la boda esa comadreja ni siquiera creo que sepa mover los pies en orden.

-Sí, quizás debería habérselo pedido a Harry.

-Sabes que la pelirroja te arrancaría la cabeza antes siquiera de pensarlo.

-¿Entonces con quién debería ir?

-Sabes… estaría bien ir ju…-

-¡Hermione!

El inútil de Weasley llegó junto a los demás antes de lo esperado, sentí como si un jarro de agua fría callera sobre mí y me alejé de inmediato de Granger, haciéndola tambalearse, esto era una tontería, sería mejor despejarme con Orión.

-¡Vaya Hermione! Te ves como una chica, es increíble.

-¿Gracias Ron?

Me reitero la comadreja era un imbécil, podía notarse a leguas, ofendió a Granger de la que se suponía estaba enamorado prácticamente le dijo que no era una mujer.

-¿Qué haces aquí Malfoy?

-Me ayudaba a ensayar para el baile.

-Yo ya me iba comadreja os dejo a solas.

-¡Espera!

La sabelotodo me dejó en ascuas y después de su confesión lo estaría aún más, la vi morderse el labio dudando de qué hacer a continuación.

-¿Si?

-Prometiste dejarme volar con Orión.

-¿Cuándo…

-No te dejaremos subir a ese asqueroso dragón ¿verdad Harry?

-Cuida tu lengua comadreja.

-Además Hermione debemos ensayar para nuestro baile.

-Ya… has llegado tarde, además finalmente iré con Malfoy, ¿me cambio el vestido y nos vamos?

-Claro, te veo junto al granero.

POV HERMIONE

Ni siquiera sé por qué dije aquello, solamente quería molestar a Ron, me paso horas arreglándome y todo lo que me dirige es que al menos me veo como una chica, pues bien, él se lo perdía.

-Perdona al capullo de mi hermano.

-Creí que… da igual.

-¿Qué había cambiado?

-Sí, te juro Gin que esta vez creía que estábamos cerca cuando me pidió ir con él al baile, volvieron las mariposas pero siempre hay algo que nos aleja.

-¿Y decides vengarte con Malfoy? La verdad espero que mi hermano reaccione a tiempo.

-¿A qué te refieres?

-Sin dud-

-Lamento interrumpir.

-¿Qué quieres Ron?

-Lamento lo que dije. –Se tocaba la cabeza como un niño, era en instantes como este en los que veía al Ron del que me enamoré, pero quería hacerle sufrir un poco más.

-Ya.

-Estabas muy bien con el vestido, de verdad.

-Gracias.

-Es sólo que estamos acostumbrados a verte ya sabes, de otra forma más masculina, siempre tapada y eso es bueno porque he comprobado que debajo de toda esa ropa hay una chica maravillosa.

No dudé en golpearle en la cara, fui quitándome las lágrimas y lo empujé antes de salir de la habitación.

-¿Qué?

-Hermanito será mejor que te calles de una vez.

-Mierda… ¡Hermione, espera!

Antes de si quiera pensarlo ya me encontraba frente a Draco, podía oír a Ron gritar que esperara y que lo sentía, pero Orión se puso frente a él cortándole el paso, Draco ya se encontraba subido a él y me ofrecía el brazo que no dudé en coger y subirme a lomos del dragón.

Pasó junto a Ron tirándole al suelo, cruzamos las miradas y pude ver su sorpresa y aun así me abracé a Draco sólo para verle la mandíbula desencajada.

-Agárrate fuerte Granger.

Entonces me di cuenta de lo que estaba a punto de hacer y quería morirme sin embargo una mínima seguridad se instauró dentro de mí al estar aquí, hasta que vi desplegar las alas y noté como ascendíamos necesitaba vomitar.

-Que ni siquiera pase por tu cabeza mancharme el traje Granger, simplemente relájate y disfruta.

-¡Bájame de aquí Malfoy!

-Vamos… disfruta del momento.

-¡No le puedes pedir que disfrute del momento a una persona con acrofobia!

Orión reduce el ritmo no queremos matar a la sabelotodo.

-Granger mírame.

-No.

-Vamos mírame.

-¿Qué se supone que haces girado? ¡Mira al frente Malfoy quién va a dirigir este dragón!

No pude evitar reír ante su comentario, y miré hacia Orión pidiéndole que se parara en la montaña.

-¿Cómo has…

-Olvidas que somos uno Granger, yo existo en él y él en mí.

POV DRACO

En cuanto aterrizamos en la montaña la ayudé a bajar de Orión, y así llevábamos unos minutos en silencio.

-¿Así que iremos juntos a la boda?

-Lamento haberte metido en esto, sé que lo que menos quieres es ir a la boda y menos con una sangre-

-Eso es el pasado Granger, me muero de ganas de hacer rabiar a la comadreja, quizás así espabile a tiempo.

-Ya… Malfoy, ¿tú me ves como una chica?

-Granger, si yo alguna vez te hubiera mirado cosa que no es así, pensaría que el que no lleves la falda por la cintura o un desorbitante escote no te hace menos mujer, simplemente tu amigo pelirrojo está ciego.

-Pues para ver a Lavender sí que tiene ojos.

-¿Brown? No tiene nada que hacer contra ti sabelotodo.

-Bueno dejemos de hablar del idiota de Ron, dónde se supone que estamos.

-Es mi lugar secreto Granger si te dijera la localización debería asesinarte después.

La castaña enarcó una ceja y me dio un empujón haciendo soltar un bufido al dragón.

-Estamos en la campiña inglesa en el condado de Wiltshire.

-Es precioso. ¿Cómo lo descubriste?

-Orión, al parecer este lugar tiene conexión con él, y a mi me ayuda a pensar mejor.

Se sentó en el suelo de lavandas, podía oírla pensar desde aquí y parecía que se dio cuenta de ello.

-Vamos suéltalo Granger.

-Ahora que tu madre está a salvo, y todo ha ido bien, ¿podríamos retomar mis clases?

-Es mejor que no te acerques a ellos Granger, pero si así lo quieres no tengo ningún problema. ¿Algo más?

-Sí, es acerca del medallón, por qué arde cuando no estás cerca.

-Arde cuando me siento en peligro, madre y yo lo usábamos cuando tenía que salir a alguna misión, ya sabes. Es mejor que lo tengas tú, así alguien vendrá a por mi cuando me maten.

-No digas eso, además tenemos un dragón.

-Y ellos un ejército dispuesto a hacer cualquier cosa por ese psicópata.

-¿Qué pasó cuando nos fuimos?

-Mi padre cogió a madre antes de que pudiera tomar el traslador, Greyback la mordió y el resto ya lo sabes.

-¿Lo…lo mataste?

-Demasiadas preguntas sabelotodo. Será mejor que volvamos.

-No voy a contárselo a nadie. Además no te juzgo, no eres mala persona Draco, proteges a los tuyos.

-Orión le atravesó con una garra mientras yo le maldecía una y otra vez con la maldición cruciatus para después ordenarle que le arrancara la cabeza.

-No te juzgo, lo hiciste para salvar a tu madre.

-No necesito tu condescendencia, no soy el héroe Granger ni quiero serlo, para eso está Potter.

-No lo eres lo sé, es la impresión que quieres causar para alejar a la gente de ti, es una máscara.

-Es hora de volver, sube.

MIENTRAS EN LA MANSIÓN LESTRANGE...

-Mi Lord, le juro que no tenía idea.

-Crucio.

-…

-Lucius, no solo he perdido a varios hombres, sino que también la moneda de cambio con tu hijo, sin tu mujerzuela no puedo retener a Draco.

-Señor le juro que-

-Crucio. -Apareció en escena Snape interrumpiendo la tortura.-

-¿Qué ocurre Severus?

-Ya he acabado el recuento, hemos perdido quince hombres mi Señor, sólo quedan cenizas.

-Severus, búscame toda la información acerca de los Malfoy y su linaje con los dragones, quiero saber todo, encuentra una debilidad, cuanto antes lo encontremos, antes volverá Draco con nosotros.

-Mi Lord, creo que tengo algo.

-Espero que no sea una estupidez Carrow.

-La chica sangresucia, la amiga de Potter.

-¿Qué?

-Vi como el crío la miraba continuamente, ella es un punto de ataque.

-Carrow lleva razón mi Lord, la vi con una reliquia Malfoy, y adivine quién tiene el otro colgante conectado. –Bellatrix dirigió la mirada hacia Lucius, y sin dudarlo Voldemort le arrancó el colgante de plata del cuello para después dejarlo inconsciente de un golpe-

-Que nadie nos moleste Bella ven a mi despacho, trae tus cosas esta noche me acompañarás. Y Severus, mañana hablaremos de la sangresucia.

CONTINUARÁ…