DESTINO

2- LAZOS DE SANGRE

CAPÍTULO 2 – LAZOS DE SANGRE

-¡Encima de que me hace eso le agradeces Hermione!

-¿Acaso debo agradecértelo a ti? ¿Dónde estabas tú? No hace falta que me lo digas, hablando con tu bizcochito.

-Hermione, lo hizo por puro interés.

-Nos esperan para entrenar.

La castaña dio por terminada la conversación con sus queridos amigos, decidí aprovechar que todos estaban en el estúpido entrenamiento de Remus para ir a darme una ducha caliente en la casa Weasley.

Sin duda esto no era ni una cuarta parte del baño más pequeño de mi mansión aun así el baño fue uno de los mejores de mi vida, estaba empezando a oler demasiado mal, tras la ducha reparadora le entregué la ropa sucia a Kreacher para llevársela a la señora Weasley, mi padrino pudo recuperar en estos días algo de ropa de casa dónde venía una carta de madre, al menos a través de la carta podría recordar su voz y aspecto, aunque era algo extraña por cierto. Volví a abrirla una vez más, algo me decía que había un mensaje oculto.

"Querido Draco:

Espero que esta guerra acabe pronto, no te preocupes aquí todo sigue igual, no creo que pueda enviarte muchas más cartas porque tu padre ha cerrado cualquier relación con el exterior, el Lord no deja de alabar tu hazaña espero que no quiera intervenir pronto, se acaba de escuchar la puerta, tu padre está llegando aquí, hijo recuerda que la solución está en nuestro árbol, encuéntralo, junto a ti está la solución. Te quiero"

No podría ser un árbol de manera literal, ni siquiera hemos estado aquí juntos, y si era algún árbol en sentido literal no acabaría nunca, esto era un bosque enorme, sé que debe estar en algún lugar de esta maldita casa, nuestra libertad, aún tengo cerca de media hora para seguir investigando, hoy me dedicaría a la primera planta, la cocina era algo desastrosa por no hablar del salón, cómo podían vivir en ese desastre, la mayoría de los cajones estaban cerrados con llave y no podía abrirlos con magia verbal, estaba desesperado, y el mayor de los hijos pelirrojos decidió entrar en el peor instante junto a su prometida, y sólo me quedó la opción de esconderme tras la puerta, deseando que no me encontraran aquí.

-Lo hemos encontrado Fleur, puede suponer un antes y un después para el transcurso de la guerra, dicen que sólo un digno heredero a su nombre es capaz de abrirlo, nos ha costado mucho trabajo traerlo hasta aquí desde Rumanía, mi amor, esto acabará pronto, lo haremos esta noche, Harry será elegido por él, en cuanto llegamos aquí empezó a abrirse, ha notado su esencia, así que vete preparando porque pronto serás la más hermosa Señora Weasley.

Cuando pensaba escapar de ahí entró el inútil de Potter, me escondí tras la mesa, vamos iros ya estúpidos.

-¿Qué escondes ahí Bill?

-No te acerques aún es una sorpresa para ti Harry, te va a encantar, será mejor ir fuera a contárselo a todos.

-Me alegro que fuera bien el viaje.

Debería tener más cuidado la próxima vez, un fallo como estos y estaba fuera, me mataba la curiosidad por saber que habían encontrado los mayores de los pobretones, por lo que sabía Rumanía estaba relacionada con Charles el segundo hijo, por su relación con los dragones allí, hacía demasiados años que ningún hombre había conseguido domar a un dragón y mucho menos un inútil Gryffindor, sería interesante verlo.

Cómo esperaba lo que habían conseguido era un huevo de dragón, decidí subir al tejado para admirar el espectáculo, mi abuelo Abraxas me habló mucho de ellos, siempre imponentes y majestuosos, pero siempre debías tener algo muy en claro, nunca puedes doblegar a un dragón, él te elige a ti.

Si realmente Potter había sido elegido también por la criatura, el bando oscuro lo tendría muy pero muy complicado. El huevo estaba a punto de abrirse, y más le valía a Potter ser el jinete o en una semana tendrían a un dragón adulto de grandes dimensiones incontrolable y libre, lo que llamaría la atención y todo habría sido un fracaso.

-Esto va a ser muy divertido.

-Draco debemos hablar.

-Dime Severus.

-No puedes andar por la casa cuando gustes, debes tomar precauciones y si buscas la varita la tiene Albus no se la quita de encima así que deja las estupideces y no lo estropees.

-No buscaba mi varita, sólo curioseaba, algo en la carta que envió madre, supongo.

-¿Puede saberse de qué se trata?

-Madre habló algo de un árbol, algo de que tenía la solución junto a mí, aquí, que podría salvarnos de la guerra a ambos.

-No puedo verla tu padre la tiene recluida, sería sospechoso pedir visitarla, pero está bien.

-Disfrutemos de las vistas, no todos los días se ve a un Potter luchando contra un dragón.

-Será mejor que prepare las pociones esto no va a salir bien.

-¿No crees en Potter?

¡AAHHH! ¡Me ha mordido!

-Ahí tienes mi respuesta. Será mejor que vaya a curar al elegido, y tú deberías entrar.

Por una vez en mi vida obedecí sin rechistar, sería mejor no seguir riéndome de la situación y entré de nuevo al granero, para entonces alguien más estaba dentro.

-Lamento interrumpir pero estás en mi "habitación". –Al ver su falta de respuesta decidí adentrarme en su mente, visualicé el objeto que buscaba y decidí ir a por él.

¿Dónde está? Debí ponerlo por aquí…

-Vaya no sabía que también habías perdido la cabeza como Lovegood y hablabas sola Granger.

-Cállate Malfoy, intento concentrarme.

-Por cierto Granger sabes por cuánto podría vender este giratiempo en el mercado negro.

-Y yo que sé Malfoy los girati… ¡¿Dónde lo has encontrado?!

-Heracles casi se lo aplasta el otro día, tienes suerte, una vez más le debes algo a un Malfoy.

-Que te quedes aquí lo paga todo, y ahora si no te importa devolvérmelo.

-Por supuesto, dime qué va a ocurrir con el dragón.

-Van a esperar a mañana a que se calmen las cosas y si no le llevarán de vuelta.

-De vuelta…, le matarán Granger si no lo están haciendo ya.

Me quitó el giratiempos de las manos y se fue rugiendo como toda una leona, decidí asomarme a disfrutar del espectáculo, cuando viera lo que iban a hacerle a la criatura y claro, Hermione Granger era defensora de cualquier vida mágica.

-¡Dejadle tranquilo! ¡Sólo está asustado!

-Hermione mi hermano ya ha visto que es un peligro, él sabe lo que hacer frente a estos casos, no pueden llevarlo a Rumanía, una vez abierto el huevo, es mejor así.

-¡No! Dejadle un par de días ¿sí? Yo me encargaré pero no acabéis con él, quizá estaba asustado mañana irá mejor con Harry.

Algo iba mal dentro de mí, me dolía la cabeza y sentía miles de agujas clavarse en ella, llamé a Severus antes de que marchara a la misión.

-¿Qué ocurre?

-Algo va mal Severus… la cabeza me va a estallar.

-Draco qué recuerdas del día de tu huida, algo que llamara tu atención con el Lord.

-Me clavó… el dedo- Levanté la manga pudiendo apreciar una mancha negra aún pequeña-ha puesto la marca…, es imposible no di el juramento.

-El poder de Voldemort crece cada día, es una especie de magia oscura, su magia está en ti pero va a un ritmo lento no es como cuando recibimos la marca, se está formando una pequeña zona pero apenas es visible, es su modo de hacerte saber que está ahí fuera esperando. Bebe esto, aliviará el dolor, debo irme, hay un nuevo saqueo y quiere que esté presente, cuídate.

Se avecinaba tormenta, lo sabían, por eso le dejaron encadenado apenas podía moverse, las primeras horas eran cruciales, eran muy delicados a pesar de su fortaleza, y yo tampoco podía dormir nada, el dolor había pasado pero no podía dejar de darle vueltas y mirar mi antebrazo, parecía que no había aumentado la mancha de tamaño, espero que sea así durante el máximo tiempo posible.

Y de nuevo la entrometida de Granger tuvo que ir a ver al dragón, sería muy satisfactorio ver en primera fila como acababa con ella un dragón recién nacido, pero por mi estancia aquí, debía actuar una vez más, y mojarme, siempre he odiado la lluvia.

-¡Granger qué cojones haces!

-Intento salvarle la vida.

-Así sólo conseguirás que te mate deja de desatarle y entra dentro.

-Si le dejo aquí morirá, así que si no vas a ayudar mejor lárgate, como siempre hacen los Malfoy.

La aparté bruscamente pero con todo el autocontrol que aún quedaba dentro de mí, de no ser así ahora mismo estaría chillando por las maldiciones que le enviaría, decidí coger de la cabeza y patas con toda mi fuerza al dragón e ingresar dentro del granero de nuevo.

Le até a otro enganche dentro y así poco a poco ir quitándole las cadenas, sin cruzar mirada alguna con él siempre lo aprendí, no desafíes a un dragón.

-¿Tienes hambre pequeño? Aquí tienes un poco de estofado- Antes de que Granger pudiera acabar el dragón desechó su comida.

-Es un dragón no come estofado, por Merlín, es un animal carnívoro y depredador, caza, pero por ahora le dejaremos atado y buscaré algo que se lleve a la boca.

-¿Suelto? ¿Qué hay del fuego?

-No escupen su primera llama hasta llegada su edad adulta, vaya algo que la comelibros no puede contestar.

-¿Y cómo tú sí?

-No estoy aquí para contestar tus preguntas, y ahora apártate tiene que cazar, vamos ponte tras de mí.

Se veía dolorido por las cadenas pero en cuanto pudo mantener el equilibrio fue a dónde nos encontrábamos nosotros sin dudarlo un instante, pude notar el agarre de Granger con fuerza y mi antebrazo ardió aún más si era posible pero debía mantener la compostura.

-Dame tu varita.

-¿Qué?

-Dame tu maldita varita Granger, no voy a hacerle nada- Sentí la magia fluir de nuevo por mi al tomarla en mi mano, con un simple conjuro podría huir, acabar con todo, pero entonces ocurrió lo miré a los ojos y él me miró a mí, mi antebrazo ardió aún más, noté su aliento sobre él y todo se calmó dentro.

Me puse lentamente de rodillas y acerqué mi mano y en cuanto puso su cabeza junto a ella, todo se nubló y comencé a sentir dolor, y más dolor. Oía la voz de Granger lejana, pidiendo auxilio, apenas enfocaba la vista, sentía el mundo desvanecer a mi alrededor, oía miles de pensamientos, todos se agolpaban y mi cabeza quería estallar.

-¡Malfoy! ¡Debo pedir ayuda! –La tomé del brazo impidiéndole moverse

-¡No!

Antes si quiera de recibir contestación, el dragón ya se había puesto sobre mí, con las pocas fuerzas que me quedaban puse una mano sobre él para cerrar los ojos y así vi toda mi vida pasar por delante, para cuando abrí los ojos todo se veía a cámara lenta, y entonces noté su mirada asustada sobre mí.

-¿Qué ha pasado?

-Nada, vete a dormir, yo me encargo de él.

-No pienso dejar que le mates, para eso le habría dejado fuera.

-No voy a acabar con él, lo esconderé de todas formas nadie viene por aquí.

-¿Cómo sé que puedo fiarme?

-No soy tan miserable cómo piensas, te salvé a ti ¿no? Y ahora más te vale ir a la casa enfadada por la muerte del dragón.

-Querrán verlo muerto.

-Yo me encargo, pero no comentes con nadie lo que ha pasado. Buenas noches Granger.

-Malfoy.

En cuanto cerró la puerta del granero me dirigí corriendo hacia el animal, no podía ser verdad, me quité la camisa y empecé a ver como las heridas cicatrizaban gracias al fuego, definitivamente estaba unido a él o ella, por lo que recordaba hasta alcanzada la cuarta semana de unión no podemos comunicarnos, pero aun así a la cuarta semana ya sería prácticamente imposible ocultarlo.

Un gruñido me sacó de mis pensamientos y noté necesidad, así que no podíamos comunicarnos pero sentíamos como uno solo y quería cazar, al parecer acabaría con los ratones del granero, me sorprendía que me elija a mí, pero al fin y al cabo mi nombre significa dragón, y los Malfoy descendemos de las estrellas, del fuego de dragón.

CONTINUARÁ…

No olvidéis dejar vuestros comentarios para saber vuestras impresiones acerca de la historia, iré actualizando dos capítulos por semana, uno al final y otro a comienzos.