DESTINO

4- EL ÁRBOL

CAPÍTULO 4 – EL ÁRBOL

POV HERMIONE

-¿En qué diablos pensabas Hermione? Él nunca será uno de nosotros, es una serpiente más, nunca cambiará, si sigue aquí es por puro interés, sólo eso. ¿Acaso ya has olvidado las veces que te llamaba sangresucia o se burlaba de ti?

-Sé perfectamente quién es, y de lo que es capaz, pero seamos sinceros es una gran ayuda y yo no pienso desaprovecharla por el pasado. Será mejor irme, he perdido todo el apetito.

-Hermione, espera…

No podía entenderles, acaso no se daban cuenta de la oportunidad frente a nosotros, yo mejor que nadie he sufrido sus palabras hirientes, sus actos. Y no tendría por ahora mi perdón, pero sin duda se ha ganado mi respeto y mi curiosidad, anhelaba conocer cada segundo de lo vivido allí, me dirigí hacia el campo de entrenamiento.

POV DRACO

-Aún faltan unos diez minutos para la clase Granger.

-Ya… no tenía mucho apetito.

-Así que Potter y Weasley.

-¿Otra vez metiéndote en mi mente?

-No, se oían los gritos desde aquí.

-¿Dónde está?

-¿Quién?

-Tu dragón.

Apenas fue necesario concentrarme un segundo para hacerlo aparecer, en cuanto cruzó el escudo se hizo visible.

-Es hermoso, eres muy afortunado ¿sabes? Muchos matarían por poder dominar un dragón, yo sin embargo creo que todas las criaturas deben ser libres, sin amos. ¿Cómo te comunicas?

-Por mi cuerpo corre sangre de dragón, al igual que por la suya de mago, yo estoy en él, y él en mí.

-¿Puedo tocarlo?

-No suele gustarle much… -Antes de poder siquiera terminar la frase ya se encontraba con su mano acariciando su cabeza.

-Al parecer le caes bien Granger.

Al parecer nuestra tranquilidad no duraría mucho pues se acercaban Weasley y Potter hacia nosotros, ni si quiera hizo falta pensarlo cuando Orión ya estaba frente a ellos.

-Profesor Lupin ¿es necesario que esté la serpiente y su mascota? –Orión soltó un rugido ante el comentario de la comadreja que les hizo temblar y a mi reír por su miedo.

-Draco tiene experiencia con mortífagos, él nos ayudará.

-¿Por qué él? Snape también ha estado con ellos.

-Agradezco su entusiasmo por mi presencia señor Weasley, pero mi ahijado es conocedor de todos sus movimientos, y si no tienen más inconvenientes, Draco todo tuyo.

-Los mortífagos no son magos corrientes, por ellos corre la magia oscura, su fuerza es mucho mayor.

-¿Es por la marca?

-Exacto, para eso les hace portarla, con ella una minúscula parte de su magia oscura reside en cada mortífago y por tanto su control, un ejército de ellos no necesita ser numeroso.

Las dos cosas que no debéis olvidar son: primera, no dejéis que entren en vuestra mente os matarían al instante, y segundo, no olvidéis que irán a mataros en la primera oportunidad que tengan, así que ahorraros los conjuros inocentes o vosotros perdéis.

¿Algún voluntario? ¿Nadie? ¿Sirius quizás?

-Sirius no…-Al parecer cara rajada no se fiaba de las habilidades de su padrino-

-Tranquilo Harry, aún guardo algunos trucos, podré defenderme.

-Draco, aquí tienes tu varita.

-No te reprimas dragón.

-No es mi estilo lobo.

En cuanto empezó la batalla dejé que creyera tener el control, mientras él se entretenía en lanzar sus ataques yo lanzaba mis escudos y a la vez intentaba internarme en su mente, y cuando estaba a punto de conseguirlo desaparecí, dejándolo aturdido y dando vueltas, esperándome en cualquier parte, y ahora sí sus defensas eran mías y entré, haciéndole ponerse de rodillas, con su varita en el suelo a un metro de su alcance, me aparecí frente a él y la cogí, saliendo de su mente.

-¿Demasiado tiempo sin luchar sabueso?

-Dame una semana y te dejaré por el suelo. –Le tendí mi mano y su varita y me respondió con una sonrisa-

-¿Quiénes quieren ser los siguientes?

POV HERMIONE

Así pasamos cerca de dos horas, hasta que la señora Weasley dio el aviso de que el almuerzo estaba listo en la mesa, vi como cogía un plato y se iba al porche junto a Orión a comer, y todo por culpa de la mirada de Ron que no estaba dispuesto a dejarle sentarse en la mesa, ni en ningún lugar de la casa a menos de diez metros, así que decidí ir tras él en su compañía.

-He conseguido traer algo más de estofado y dos trozos de tarta, si no llego a cogerlos antes ni siquiera la probamos. –El silencio era incómodo y a la vez seguro, no quería dar un paso en falso con él- No debes prestarle mayor atención a Ronald, no termina de confiar en ti.

-No es de extrañar su actitud.

-Me alegro de que elijas estar de nuestro lado.

-Te equivocas Granger, yo no elijo ningún lado, sólo quiero sacar a mi madre de allí y escapar.

-¿No te habría gustado por un momento haber nacido en otro lugar?

-Esto es lo que soy, es cierto que no tuve la misma "educación" que los demás niños de mi edad, padre siempre quiso dejar ese punto en claro, cuando toda tu vida te dicen qué es el bien y qué el mal, ni siquiera te planteas otra visión, hasta hace unos años así pensaba, tú misma pudiste comprobarlo.

-Al final me ayudó, ya sabes lo de sangresucia, es lo que soy.

-Mi odio hacia ti nunca fue por tu condición de sangre del todo, mi padre me castigaba cada vez que quedaba segundo, y con más fuerza aun cuando tú me superabas, cómo era posible que una hija de muggles superara al heredero de una de las familias más influyentes del mundo mágico.

-Nunca habría imaginado algo así. ¿Qué eran los castigos?

-Cruccios, y todo tipo de maldiciones, a pesar de las súplicas de madre, los castigos no pararon, hasta que empecé a aprender y entonces él fijó su vista en mí, como su futuro segundo al mando, mi facilidad para internarme en las mentes y controlar mis emociones le venía como anillo al dedo.

Entrenaba a sus mortífagos en este ámbito, lo que no sabía era que nunca llegaban a su máximo poder, ignoraba otra forma de vida, hasta que vi a mi madre sufrir delante de mis ojos, un castigo que debería haber recibido yo, y decidí huir, pero entonces el juramento apareció y ella tuvo que quedarse allí.

-¿No temes que él pueda…?

-A cada segundo, pero él cree que estoy aquí infiltrado y que en unos meses volveré con toda la información, para entonces habré huido junto a mi madre y vosotros con suerte estaréis preparados.

-¿Y tu padre?

-Demasiado cobarde como para enfrentarse a Voldemort y a mi tía.

-Puede que ahora logre entenderte, no debió ser fácil.

-Para ninguno, todos hemos perdido algo con esta absurda guerra.

-Esta noche irán en busca de algún horrocrux, podríamos aprovechar para mi entrenamiento y buscar el árbol de tu familia.

-Volveré para esa hora, Orión debe salir a cazar y es mejor tenerlo controlado.

¡Hermione, es Ginny ha vuelto!- La señora Weasley salió a avisar de la llegada de la pelirroja y esa era mi señal para marcharme.

-Será mejor que vaya.

Antes de dar un parpadeo Draco se subió a lomos de Orión, noté como sus ojos se volvían rasgados como los del animal y en menos de un segundo habían desaparecido.

...

-¿No piensas saludarme?

-¡Ginny! Me alegro de tu vuelta.

-Vamos a la habitación, Luna nos espera allí también, hay mucho de lo que hablar, y al parecer hay una gran noticia.

Y esa gran noticia era el enlace de Fleur y Bill, después de todo al fin teníamos una noticia buena, nos sirvió de unión a todos, y a Ronald, que lo eligieron como padrino y tras rascarse la cabeza con nerviosismo se decidió a pedirme acompañarlo en la boda, haciéndome sonreír, llevaba muchos días sin encontrar a mi amigo, por el que empecé a sentir esas mariposas.

-¡¿Irás a la boda con mi hermano?!

-Sí… me lo pidió esta misma tarde.

-¿Qué te preocupa Hermione?

-No es nada Luna.

-Por cierto qué hay de Malfoy, todo en torno a él resulta muy sombrío, mi hermano dice que has estado hablando con él.

-Sí, merece que le tratemos bien, y no es tan despiadado como creíamos, sólo recibió la educación inadecuada.

-Las chicas en Hogwarts no paraban de murmurar cotilleos acerca de él, muchas decían que era un mortífago, otras que había escapado, lo que menos esperábamos era tenerlo en la misma Orden.

-Siempre va acompañado de Thestrals, pobre.

-¿De qué?

-Thestral, sólo aquellos que han presenciado la muerte pueden verles, le vi acariciando a uno.

-Todo lo referente a Malfoy siempre ha sido oscuro, y no podemos negar que ese aire de chico malo…

-¿Qué insinúas Ginny?

-Es atractivo, no podéis negarlo y su fama en la escuela le precede.

-Esperemos que tu hermano nunca se entere de tu declaración, por no hablar de Harry. Vamos Luna, llevemos a Ginny a refrescar su cabeza abajo antes de ir en busca de los horrocrux.

POV DRACO

Al parecer no le había costado mucho a Granger convencer a sus amigos de quedarse en casa y eso no le sentó del todo bien a la sabelotodo, pues llevaba más de diez minutos mirando el mismo armario con furia, creo que si quisiera podría ver el humo salir de sus orejas lo que me hizo dejar escapar una sonrisa, de nuevo conseguía lo inimaginable.

-No creo que a la señora Weasly le haga mucha gracia que destroces el mueble.

-¿Qué? No tengo ánimos para tus burlas.

-Está bien, pero aquí no hay nada y sólo quedan dos habitaciones en el piso superior, algo me dice que no vamos a encontrar nada aquí.

POV HERMIONE

Ya nos encontrábamos en la última habitación, al parecer la de Sirius, él debía ser conocedor de dicho árbol, al fin y al cabo es un Black, fui directo a su escritorio con magia verbal abrí los cajones, buscando algo, lo mínimo y encontré distintas fotografías, de los padres de Potter felices en Hogwarts con su inseparable amigo, y otra del trio de oro en su primer año.

-Suéltalo Granger, si sigues pensando así de alto no podré evitar escuchar tus pensamientos.

-¿Por qué no han insistido en que me quede junto a ellos? Se limitaron a decir, "Déjala nunca abandonaría sus libros"

-Por la misma razón por la que creen que Potter es su salvador.

-Te recuerdo que lo es, él fue el único capaz de vencer al que no debe ser nombrado.

-Por lo visto es cierto lo que dicen, no tenéis ni la más mínima idea.

-Entonces según tú no existe la profecía, ni siquiera podremos destruirlo.

-Puede que Potter porte la varita pero hasta que ese momento llegue alguien debe poner el cerebro, como en cada acción heroica atribuida a tu amigo, siempre estabas tú detrás, les has sacado de los problemas, les hacías los deberes, todo, así que no me hagas repetirlo y ayúdame.

-Recuerdo perfectamente cuando nos tomaron esa foto, nos despedíamos de nuestro primer año, ojalá volver a aquellos días.

-Granger…

-Sé que no quieres escucharme hablar de los chicos pero ellos son especiales, sólo debes conocerlos.

-Cállate Granger.

-¿Qué te pasa ahora? –Draco estaba mirando a través de la ventana con el rostro pálido.

-Están ahí afuera, no uses tu magia cerca de mí, simplemente no la uses mejor.

-¡Pero Harry y los demás están fuera debo avisarles!

-Sirius y Remus les habrán olido estén donde estén.

-¿Quiénes son?

-Mi tía, y Greyback por lo que puedo ver, el escudo cubre su visión pero no su olfato, por eso no debes salir de la casa, será mejor que bajemos me comunicaré con Orión y estará alerta.

-Draco… tu madre.

No necesitó oír más para darse de nuevo la vuelta y pegarse a la ventana del balcón, vi cómo se tensaron cada uno de los músculos de su cuerpo, Narcissa era empujada por Greyback, seguramente a espera de hacer reaccionar a Draco, su sufrimiento no duró mucho pues en unos minutos desaparecieron.

-Seguiremos buscando, debe estar en algún lugar, encontraremos ese árbol.

-Ya… no me queda mucho tiempo, Voldemort desconfía de mi lealtad y no tardará en dar conmigo.

-¿De dónde has sacado esta foto?

-Estaba guardada junto a esta otra de los Potter.

-Vaya… es cierto el gran parecido de Harry con su padre, creo que se las mostraré cuando regresen.

-Está bien, ve al salón en unos instantes estaré allí para tu sesión de entrenamiento.

Entendí su mensaje, necesitaba estar a solas para aceptar lo que acababa de ocurrir, seguramente estarían pasando todo tipo de pensamientos por su cabeza acerca de su madre, y quién no lo imaginaría al verla desesperada y en manos de ese animal, sólo de pensarlo mi piel se erizaba de terror, no podía imaginar cómo se sentiría él, me alegraba por mis padres, al menos yo podía protegerlos de todo esto, cuando entró por la puerta de nuevo su fachada fría le cubría.

-Trabajaremos tu resistencia, llévame hacia recuerdos buenos, no me dejes entrar en tu oscuridad, sólo debes pensar en eso, no seré muy invasivo al principio pero iré aumentando mi intromisión.

-Vale.

Noté su magia dentro de mí, intentando alcanzar mi control, mis miedos más profundos pero ahora mis padres ocupaban mis pensamientos, especialmente aquella navidad, cuando recibí aquella carta que cambió mi vida, entonces su magia se hizo más fuerte, dolía pero podía soportarlo, pensé con más fuerza en mis momentos con los chicos, riéndonos siendo los niños que debíamos ser y llegó aquel recuerdo, nuestro primer encuentro y debió sorprenderle porque se debilitó durante un segundo pero entonces atacó por ese lado y de nuevo consiguió vencerme, y descubrir mi última pesadilla, dónde mis padres eran asesinados sin poder impedirlo.

-Puedes estar tranquila, no saben de su existencia ni paradero, son simples muggles.

-Y tú puedes estar seguro que la salvarás, lo sé. Draco, ¿por qué dieron de lado a Sirius en tu familia?

-Huyó y eso le condenó, al parecer no somos tan diferentes.

-Eso te engrandece, Sirius habría dado su vida de poder por los Potter, esta foto es el vivo reflejo de ello. –Noté como estaba ido de la habitación- ¿Qué ocurre?

-Ya han llegado.

-¿Están bien?

-Están a salvo, pero no han localizado ningún horrocrux,-Vi su mirada preguntándose cómo podía saberlo- Orión les ha vigilado, acaba de mostrármelo.

-Gracias.

-Debo ir a descansar.

Estuve observando las fotografías toda la noche, había algo en ellas que me hicieron no despegarme de ninguna, aunque sólo pude cogerlas al dormirse Harry, quien al ver la de sus padres se le iluminó la cara, y es que de no ser por sus ojos sería la viva imagen de su padre, y entonces lo vi, al fondo de la foto podía verse una pared ilustrada, ¡eso es!

Sin pensar que estaba en un horrible e infantil pijama de animales fui a la habitación de Draco a contarle mi descubrimiento, cuando abrí la puerta sin llamar le descubrí mirando por la ventana.

-¡Lo he encontrado!

-¿Granger?

Al parecer no esperaba mi visita, ni la de nadie porque estaba sólo con los pantalones, me giré para no verle y fue a por su camisa del pijama para cubrirse.

-Ya puedes darte la vuelta y decirme qué es eso que has encontrado para entrar sin preguntar a mi habitación, al menos no me despertaste.

-Mírala.

-¿Qué?, no son más que los Potter y el chucho.

-Mira el fondo, tras Sirius, la pared.

-Es una rama…

-Exacto y tras la cabeza de la Señora Potter puede distinguirse un apellido Black, según me contó Harry fue tomada en casa de Sirius en Grimmauld Place.

-Mi madre me habló de esa casa, era la antigua casa Black.

-Sirius es uno e incluso por tu sangre corre el apellido Black, podrás entrar, la casa se abrirá, por tu sangre corre la de Narcissa y si realmente es mágico tu nombre estará en el mural.

-He encontrado este libro de artes oscuras. ¿Quieres…?

-¡¿Me dejarás ayudarte?!

-Al parecer ya has sido de ayuda.

Tras dos horas buscando y recopilando toda la información que necesitábamos, me levanté de la cama, al parecer me había quedado durmiendo con el libro sobre mí, y me di cuenta que estaba sobre Malfoy, después de hacerle un hueco con un espacio de por medio que nos separaba, no podía verle sentado en el suelo mientras yo ocupaba su cama.

Nunca le había visto así de relajado, con su rostro tranquilo, podían apreciarse unas débiles ojeras pero había cambiado, su pelo estaba suelto no engominado como años atrás y algo más largo que de costumbre y sin duda tener sus ojos cerrados le hacía perder fuerza, acerque mi mano hacia su brazo izquierdo y antes de poder saciar mi curiosidad un gemido me sorprendió, estaba teniendo una pesadilla y sin pensarlo me colé dentro de él como me enseñó, suavemente para no hacerle despertar, no pude ver su sueño porque aún dormido tenía un muro pero intenté cambiarlo, sin saber como y simplemente pensando en cómo sería ese pequeño Draco esperando el amor de su madre, adorándolo y consintiéndole en todo, así su rostro volvió a relajarse.

Debía irme pero cuando me dispuse a hacerlo sus brazos me rodearon y atrajeron hacia él, dejándome sin respiración sin saber por qué, me relajé y cerré los ojos sintiéndome segura, a salvo y sin saber que significaba realmente aquello.

CONTINUARÁ…