Lo Que Antes Fui

Mi Vida

Mi Vida

Ya era de noche y Ron estaba nervioso, Harry había estado todo el día fuera de la casa. No era justo que por culpa de su "suegro", ellos siempre terminaran discutiendo. Remus se había ido poco antes del almuerzo intentando darles tiempo para que se reconcilien. Ya era casi media noche, por lo que decidió irse a la cama. ¿Acaso Harry no llegaría a dormir? Precisamente en ese momento lo sintió entrar y fingió estar dormido. Harry respiro hondo y entro al baño. Salió diez minutos más tarde y se metió en la cama sin darle su beso de las buenas noches. Esa noche no hablaron.

A la mañana siguiente el moreno se levantó temprano y se fue antes que su pareja despertara. Estaba decidido a encontrar a como diera lugar. Sirius era su padre, le doliera a quien le dolería. Llego a la central de aurores cerca a las ocho de la mañana, a nadie le sorprendió, era un obsesivo como el trabajo. Lo raro era que no tenía caso pendiente. Y más raro era aún verlo sin su pelirrojo compañero.

Harry se fue directo a su oficina y empezó a enviar lechuzas a todos los hoteles para magos y brujas que existían en Londres. Pero todos le dieron la misma respuesta, "Lo sentimos señor Potter, pero la persona que busca no esta con nosotros"

Hacía tiempo había comprado un celular Muggle, que prácticamente nunca ocupaba. Lo saco de su bolsillo y tecleo a cada hotel de la ciudad. La respuesta volvió a repetirse en cada llamada que realizo. No tenían a esas personas registradas con ellos.

Una semana después, su corazón se aceleró cuando su papá entro a su oficina y coloco una pequeña nota sobre su escritorio mientras él escribía

-¿Qué es esto? – dijo intrigado leyendo el papel

-La dirección del departamento donde Severus y Sirius están viviendo – dijo Remus – Espero que puedas darle paz a tu alma, y puedas ayudar tu padre – le beso la frente – Recuerda que siempre voy a estar aquí. Pase lo que pase. Aunque no te lleve en mi vientre – sonríe – siempre serás mi bebé

-¿Cómo la conseguiste? – pregunto intrigado

-No seas duro con tu padre y sé un buen hermano mayor – dijo el Omega sonriendo tranquilamente antes de salir del lugar. No logro decir nada. ¡Por fin lo vería! ¡Por fin arreglaría esa parte de su vida!

-¿Qué quería Remus? – entro Ron preguntando después de un rato

-Me trajo la dirección de mi papá – dijo Harry

-Esa ya la sabíamos – dijo Ron –, el cementerio desde hace más de veinte años

-Hablo de Sirius – dijo Harry con voz neutral

-Él no…

-Necesito que pienses muy bien las cosas. Sirius volverá a mi vida – dijo Harry sin alterarse –. Si no eres capaz de entenderlo y apoyarme, lo entenderé. Pero si en verdad estás conmigo, respetaras esto y me apoyaras como mi Omega que eres

-¿disculpa? – dijo Ron sorprendido - ¿acaso me estas amenazando?

-Te estoy dejando las cosas lo más claro que sea posible – dijo Harry con la voz más firme que pudo – No me hagas elegir entre mi padre y tú, porque entonces sabrás lo que es ser vencido sin que tu contrincante mueva ni un solo dedo

-¿Entonces estos es una guerra? – dijo Ron levantando las cejas

-No lo sé, Ron – dijo Harry cruzándose de brazos – dímelo tú ¿esto es una guerra donde debo cuidarme del hombre que amo? – Ron no respondió y salió deprisa de la oficina.

Harry exhaló. Le dolía la falta de apoyo de su pareja, pero tampoco lo podía obligar a nada. Sirius le había enseñado muy claramente sus obligaciones como Alfa para con su manada. Salvaguardar a los Omegas de todo y de todos. Y si Sirius era un Omega, él velaría por su bienestar a cualquier precio, incluso a costa de perder a Ron

Todo el día estuvo intranquilo, nervioso. No lograba concentrarse en el trabajo. Volvería a ver a su padre ¡Su padre! Si tan solo Ron lo apoyara

Por fin el reloj llego a las seis de la tarde. Tuvo que controlarse para no correr hasta la chimenea más cercana. Las piernas le temblaban. Las manos le sudaban en extremo. Su corazón le latía desbocadamente.

Desde su oficina, Ron contemplo todo en medio de un mutismo absoluto. La reaparición de Sirius le traería grandes problemas. Algo muy dentro de él se lo gritaba

Harry llego a casa y se dio un baño. No había ni señal de su pareja, seguramente había ido a la Madriguera. Con los ánimos más tranquilos se preparó la cena y se sentó a la mesa. Después de comer, se decidió a leer el papel que su papá le había entregado. Lo saco de su bolsillo y leyó en silencio. Conocía la zona. Era un barrio de magos de clase media alta. Al parecer Snape si le estaba dando una buena vida tal y como su padre le había comentado a su papi. Era un peso menos para él, pero no estaría tranquilo hasta no verlo con sus propios ojos, las preguntas eran ¿su padre querría verlo? ¿Severus como Alfa lo permitiría? ¿Y los hijos de la pareja como lo tomarían? Su papá le había pedido ser un buen hermano mayor, ¿eso quería que lo apoyaba en su decisión? ¿Y si se equivocaba y Ron tenía razón cuando le decía que si Sirius se había ido era porque no lo quería en su vida? ¿Qué hacer?

Los siguientes días fueron muy tensos para él. Tuvieron varias redadas, mucho papeleo y cero por ciento de oportunidad de hablar con Ron y hacer las paces. Sin embargo el salvador del Mundo Mágico tenia cosas más importantes en que pensar.

Ya era hora de volver a casa. Una casa vacía que solo ahondaba el vacío que sentía desde que Ron se había ido. Una vez más saco el papel que su papi le entrego y lo leyó, a pesar de saber la dirección de memoria. Respiro hondo y miro la foto de Ron y el abrazados durante la última navidad que estaba sobre su escritorio. Harry sabía que el pelirrojo estaba durmiendo en casa de sus padres y que esperaba que él diera el primer paso. Su papi lo apoyaba. Hermione y Neville lo apoyaban. Luna, con quien mantenía una relación cercana, lo apoyaba. Sus suegros le habían enviado una carta a espalda de su novio donde lo apoyaban. ¿Por qué Ron era tan cabeza dura y le daba la espalda justo cuando más lo necesitaba? ¿Qué hacer? ¿A qué lugar era correcto ir? De pronto recordó las palabras de su papi Remus: "Está en Londres – dijo Remus – llego hace algunos días. Quiere verte" "No seas duro con tu padre y sé un buen hermano mayor" y también recordó las de Ron "¿Qué les va decir? Lo siento, pero – continuo Ron ignorando a su pareja – ¿Saben qué? Ya me canse de darle mi…". Cerró los ojos por unos momentos y al abrirlos sabía exactamente lo que debía de hacer.

Situada en Wiltshire, la mansión Snape colindaba con la Mansión Malfoy y nada tenía que envidiarle a esta. Había sido comprada hace tres meses por el alfa de la familia y hacia uno que estos la habitaban.

A pasar de ser un barrio de la clase alta, el chisme sobre sus habitantes no se hizo esperar y pronto todos hablaban sobre el escandaloso hecho de que Sirius Black había renunciado a ser el Alfa de la familia Black para ser nada menos ni nada más que ser el omega de Severus Snape, un Alfa de clase humilde, de quien se decía era un seguidor de aquel que no debe ser nombrado, y al caer este hacía diez años, la pareja había huido fuera del país. Sin embargo, esto poco y nada le interesaba a la pareja, que esperaba su cuarto hijo, y de la cual, si se ignoraba el hecho, se podía decir que era una pareja ejemplar.

Harry se apareció a una cuadra de la mansión. Respiro hondo tratando de controlar sus nervios. No recordaba haber estado en ese estado ni siguiera mientras caminaba al Bosque Prohibido para enfrentarse al mago más tenebroso de todos los tiempos. Llego a la esquina norte del terreno y volvió a respirar hondo. Él era un Gryffindor y no se iría de ese lugar sin asegurarse del bienestar de su padre. Camino con paso nervioso hasta llegar a la puerta indicada y temblando toco el timbre. Espero y por un momento creyó que no le iban a abrir, pero de pronto

-¿Si? – dijo el Omega – ¿en que lo puedo…?

-¡Papá! – dijo Harry emocionado. Después de tantos años por fin lo había encontrado, todo lo demás ya no importaba

-¡Harry! – susurro Sirius y él no dudo en lanzarse a sus brazos – ¡Mi bebé! – dijo sonriendo mientras lo abrazaba y sus lágrimas caían – ¡Mi niño hermoso!

-¡Me hiciste tanta falta todos estos años! – sollozaba aferrándose a su padre. No era un reclamo. Era su realidad

-¡Perdóname! – suplicaba su padre una y otra vez – ¡Perdóname! Nunca quise que salieras lastimado. ¡Perdóname!

-Papi me explico todo – dijo Harry –. Debiste confiar en mi – quería sacar cuanto antes esa responsabilidad de los hombros de su padre

-¡Perdóname! – suplicaba Sirius

-¿Papi? – pregunto un niño pequeño que de cabellos negros azabache – tengo hambre

-¡Polux! – dijo Sirius separándose de Harry y limpiándose sus lagrimas

-¡Ha… Ha…! – tartamudeo el niño llamado Polux – ¡Harry Potter! – grito emocionado – ¡Es Harry Potter! ¡Cygnus! ¡Eileen! ¡Harry Potter está aquí!

-¿A qué se debe tanta emoción? – le escucho decir Severus saliendo de la chimenea – ¿o es por qué yo llegue? – pero su sonrisa se desvaneció cuando sus miradas se cruzaron – Harry…

-Acaba de llegar – dijo Sirius nervioso ¿acaso le tenía miedo? Su papá le había dicho que lo trataba bien

-Bienvenido… a tu casa – dijo Severus con una sonrisa ¿autentica? No sabía que pensar

-Vine a visitar a Sirius – dijo Harry –, pero no quería molestar – y era cierto. Jamás se le paso por la cabeza querer provocar desavenencia en la familia de su… ¿padre?

-Esta casa es de tu padre – dijo Severus – y por lo tanto también es tuya. Es más, tienes una habitación aquí para cuando decidas pasar unos días con nosotros – Sirius sonrió ante la sorpresa de Harry –. Le haría mucho bien a Sirius

-Hemos vivido en muchos lugares desde que la guerra término – dijo Sirius –, y Severus siempre ha dispuesto una habitación para ti.

-Gracias – dijo Harry mirando al pocionista e inclinando levemente la cabeza –. Nunca pensé que…

-Bienvenido a esta familia – dijo Severus y Sirius abrazo a Harry – ¿Ya conoces a los niños? – y Harry negó sonriendo nervioso – bueno, él es…

La noche fue en cierta medida divertida. Definitivamente esos niños eran hijos de Sirius. Tenían su carácter y picardía, a pesar de parecer en gran medida también a Severus.

Harry había esperado encontrar cierto recelo en los Snape, pero fue todo lo contrario, le abrieron las puertas de su casa y de su vida de par en par. Cerca de las diez de la noche, y a pesar de las protestas de los niños, Severus se los llevo a la cama para que durmieran dándoles privacidad a los leones para que conversaran tranquilamente

-¿Siempre es así? – pregunto Harry intrigado

-¿Siempre es así quién y cómo? – dijo Sirius

-Snape – dijo Harry –. Como te mira, como tú te ves feliz a su lado ¿es real?

-Si – dijo Sirius sonriendo – es muy real.

-¿Quisiste alguna vez a mi papi? – pregunto Harry intrigado

-Con toda mi alma. Yo amo a Remus – dijo Sirius –. En verdad quería una familia con él. Por eso nos hicimos cargo de ti. Albus quería que te entregáramos a la familia de la hermana de tu madre, de Lily, pero ninguno quiso

-Es raro – dijo el chico bajando el rostro – nunca los he visto a ellos de esa manera. Ni siquiera los recuerdo

-Murieron por protegerte – dijo Sirius – te amaban. Nunca lo dudes

-¿Por qué le ocultaste… esto a mi papi? – pregunto Harry

-Porque nunca quise aceptar mi realidad – dijo Sirius bajando el rostro – amo tanto a tu papi que preferí mentirme yo mismo. Esa noche que Severus fue por mí, me lo reclamo. Tal vez si hubiese dicho la verdad antes… – susurro mientras sus lágrimas caían

-Ya no te martirices – dijo Harry abrazándolo – mi papá no te odia. Él siempre te recuerda con amor. A veces creo que siente el trato de Tonks como un castigo por haberte dado la espalda

-Supe que lo maltrata – dijo Sirius mientras Harry le limpiaba las lágrimas – te juro que sentí tanta impotencia. Severus ha estado investigando como ayudarlo. Sabe cuánto me duele

-Varias veces he intervenido, incluso como auror – dijo Harry – pero él siempre la defiende, se somete a su voluntad

-Remus me dijo que estas con Ron – dijo Sirius sonriendo en un intento de desviar el tema

-Estaba hasta hace unos días – dijo Harry

-¿Qué paso? – pregunto el animago

-No tiene importancia – dijo Harry

-Llegue yo ¿cierto? – dijo Sirius apenado

-No, no – interrumpió Harry – cuando Ron y yo empezamos esto, él sabía que te buscaba para que vuelvas a mi vida, para cuidarte como cuido a mi papi. Él tiene que aceptar que eres parte de mi familia. Tú… los niños… incluso Snape ahora son parte de mi vida

-¿Severus también? – dijo Sirius sonriendo

-Si te hace feliz a ti, me hace feliz a mí – respondió Harry sonriendo

-Gracias – dijo el mayor abrazándolo emocionado – esto significa tanto para mi

-¿Te quedaras a dormir aquí? - dijo Sirius sonriendo radiante

-Si – dijo Harry también sonriendo y baja el rostro

-¿Estas así por Ron? - dijo Sirius

-Es raro – dijo Harry – cuando la guerra termino… Esperaba que me apoyara en eso de buscarte pero solo...

-Harry, no quiero que elijas entre tu relación y yo – dijo Sirius –. Yo siempre...

-No hay nada que elegir – dijo Harry – o me ama o no me ama. Es simple

-Las cosas del corazón nunca son simples, hijo – dijo Sirius

Las cosas los siguientes días fueron divertidas, llegaba temprano al trabajo, sus amigos lo veían feliz, optimista, casi radiante. Ron solo lo miraba a la distancia. No se atrevía a hablarle y Harry tampoco hacia ningún intento por acercarse nuevamente.

Se había hecho una especie de rutina al salir del trabajo y prácticamente correr a la mansión Snape. Amaba hablar de quiddich con Cygnus, era como leer un libro. Sabía todo sobre el tema. Sirius solo sonreía cuando veía a ese par sentados en la alfombra totalmente enfrascados en el tema mientras jugaban tanto con Eileen como con Polux y su set de pociones al mismo tiempo. Definitivamente Era un excelente hermano mayor

Cierta noche en la que Harry llego un poco tarde debido a un papeleo con el que se había retrasado en el cuartel, y se sorprendió del silencio que había en la casa. Todo estaba a oscura. Con el mayor sigilo del mundo entro a la casa con varita en alto. No había rastro de violencia. Reviso la sala, el comedor, la cocina, pero nada. Iba subir a segundo piso cuando escucho un grito de Eileen que provenía de la parte trasera de la casa. Sin dudarlo ni un segundo corrió hacia allá dispuestos a defender a los Snape con su vida de ser necesario. Grande fue su sorpresa al llegar cerca de la piscina, encontrar a la familia jugando quiddich en un campo perfectamente iluminado

-¿Qué pasa aquí? – dijo Harry sorprendido

-¡Harry! – grito Cygnus emocionado y tanto él como sus hermanos corrieron a abrazarlo

-Hola niños – dijo este sonriendo – ¿Quién va ganando?

-¡Papi y yo somos los mejores – dijo Cygnus!

-¡No es cierto! – grito Eileen – ¡papi lo es, tú no!

-¡Soy un merodeador! – dijo Cygnus y sus hermanos se rieron a carcajadas – ¡no se rían! ¡no se rían!

-Bueno – dijo Severus – ¿Quién más va jugar?

-¡Yo! – gritaron los chicos

-Dado que hay muchos Gryffindor – dijo Severus – yo voy a arbitrar

-¡No somos tramposos! – gritaron al unísono los leones indignados

-¡A jugar! – dijo Severus

-¡Discúlpate! – exigió Sirius pero un Severus sonriente salió disparado – ¡Severus Snape vuelve aquí ahora mismo! ¡tú, serpiente ponzoñosa! ¡regresa! – monto su escoba y lo siguió, a baja altura por su embarazo – ¡ven! – los chicos también los siguieron felices y a Harry le fue imposible no respirar hondo. Sirius se veía feliz. Casi tanto como cuando vivía con su papi y con él ¿acaso alguien podía fingir ese nivel de felicidad? Harry no lo creía

-¡Sirius Black! - gritaba Severus mientras caía. Harry se iba a lanzar a su rescate antes que la pareja de su padre saliera lastimado

-Eres un llorón – grito Sirius mientras pasaba junto a Harry a toda velocidad y alcanzaba a colocar su escoba en el trayecto de su caída – arruinas mi diversión

-¡Te dije que eras un tramposo! - grito Severus - ¡Sirius! – volvió a gritar cuando este hizo una pirueta

-¿quieres saber que se siente realmente caer? - dijo Sirius sonriendo con malicia

-¡No! ¡No! - dijo Severus cuando Sirius hizo una pirueta

-Papi, queremos jugar – exigió Cygnus

-¿así son siempre? - pregunto Harry, por lo que los chicos asintieron – entonces modifiquemos el juego – y se lanzó a trepar la quaffle

-Ni lo pienses cachorro insolente – grito Sirius lanzándose tras él

-¡No tan rápido! - grito Severus

-¡Estás perdiendo el toque! - grito Harry peleando cuerpo a cuerpo

-¡Yo te enseñe! - grito Sirius

-¡Pero yo te supere! – dijo Harry alcanzando la quaffle y lanzándola lejos del mayor

-¡Sirius - grito Severus – estas embarazado!

-El bebé necesita ejercicios– dijo Sirius esquivando a sus hijos

-Aunque tú no te quedas atrás – grito Severus y todo el mundo quedo estático mirando a la pareja

-¿Tú...? - susurro Harry mientras Severus negaba con la cabeza

-¡Le dijo gordo a papi! - grito Polux

-No – se defendía Severus

-Bájame en este momento – ordeno Sirius

-Cariño... - susurró Severus

-Dije en este momento Severus Snape – exigió Sirius y Alfa obedeció – Dormirás en la sala hasta que tu hijo cumpla dos años - dijo bajándose de la escoba

-¡Pero recién vas a cumplir cuatro meses! - dijo Severus aterrado mientras Harry disimulaba su risa

-Es que estoy muy gordo – dijo Sirius – y tú no entras en la cama