Lo Que Antes Fui

Indefenso

Ya había pasado una hora aproximadamente desde que Ron se había ido y el ambiente aún era un poco tenso. Draco le susurro algo al oído a Harry y este asintió

-Papá… – dijo Harry – no sé cómo…

-No piensas volver con él, ¿cierto?

-No papá – dijo el chico – me canse de… quiero más, mucho más. Te parecerá tonto, pero quiero algo como lo que tienes con Severus

-¡Hora de los regalos! – dijo Draco

-No es necesario – dijo Sirius

-¿Cómo qué no? – dijo Draco – ese bebe es como mi hermano también. Tengo el derecho y la obligación de consentirlo y malcriarlo desde ya

-Mira somos bastante malos haciendo… - dijo Harry

-¿somos? – interrumpió Draco – eso me sonó a manada. Habla por ti

-¿dime quien fue el que casi llora porque quería comprarle el set de quiddich a un bebé que aún no nace? – dijo Harry

-Tú – dijo el rubio con simpleza

-Exac… ¡es mentira! – acuso Harry mientras todos se reían

-Yo no soy el fanático a muerte del quiddich – dijo Draco – o ya no recuerdas como eras en Hogwarts

-Tú no te quedabas atrás – dijo Harry

-¿quiero más pastel? - suplico Sirius

-Si no dejas de comer perderás tu figura sensual – dijo una voz desde la puerta y todos giraron

-¡Papi! – dijo Harry sorprendido

-¿puedo… pasar? – dijo Remus tímidamente y Harry miro a Severus

-Bienvenido – dijo este sonriendo

-No quería molestar – dijo Remus algo nervioso de pronto

-Tú nunca vas a molestar en esta casa – dijo Severus cediéndole el paso – Bienvenido

-¿Cómo estás? – dijo Sirius – siéntate

-No estaba seguro de si era correcto venir – dijo Remus sentándose – no quería causarte problemas con Severus

-Los iba a tener si no venías – dijo Severus sirviéndole refresco

-Gracias – dijo mirando el ya notorio vientre de Sirius

-¿quieres acariciarlo? – pregunto Sirius

-No quiero fal… - dijo Remus apenado

-Dame tu mano – dijo Severus sentándose a su lado y tomándosela – aún no sabemos que será pero ya estamos buscándole nombre ¿se te ocurre alguno?

-No tengo ese derecho – dijo Remus intentando quitar la mano del vientre de Sirius

-Pero nosotros te lo damos – dijo Severus sonriendo – tranquilo no hay problema ¿cierto Sirius?

-Claro – dijo este colocando su mano sobre la de Severus quien lentamente quito su mano – siéntelo

-Pateo – dijo Remus emocionado y Sirius sonrió – hola cariño ¿Cómo estás? Nosotros ya morimos de ganas por conocerte

Escuchar a Remus hablar con tanta dulzura en la voz le recordó los sueños que tenían de jóvenes. Como más de una vez se abrazaron por la madrugada imaginando como sería un hijo de ambos. No pudo evitar que sus lágrimas cayeran. Durante años Remus se había reprochado no poder darle un hijo cuando él del problema y lo tenía que ocultar

-Perdóname – suplico en un susurro desesperado

-Me hubiese gustado que confiaras en mi – dijo Remus – te amaba lo suficiente como para no importarme. Hubiera encontrado la manera de ayudarte.

-Remus… - susurro el animago – no ha existido un solo día en el que no me culpe por lo que paso.

-Fui yo quien te dio la espalda – dijo Remus – quien no quiso escuchar razones, quien no estuvo a tu altura.

-Ya no importa quién o como fue – dijo Sirius – ahora lo único que interesa es que tú estés bien

-¿No sé de qué hablas? – dijo Lupin nervioso bajando el rostro

-¿Cómo te hiciste eso? – dijo tocándole el brazo por encima de la túnica – desde que llegaste te está molestando

-Me caí – dijo Remus nervioso

-Harry dice que te caes mucho últimamente – dijo Sirius

-Los años me han hecho torpe – dijo Remus sonriendo para disimular

-¿No será que… alguien te hizo… caer? – pregunto levantando las cejas

-No soy un Omega de quien cualquiera abuse cuando se le dé la gana – dijo Remus zafándose suavemente.

-Prométeme que si te vuelves a "caer" – dijo Sirius con voz suave – me pedirás ayuda o Harry

-No la necesito – dijo Remus – y será mejor que me vaya

-Remus… – suplico Sirius

-Cuídate – dijo nervioso – y… te ves… hermoso

-Remus – dijo Severus detrás de él

-Ya me voy – dijo este nervioso girando para mirarlo

-No se lo había dicho a Sirius aun – dijo Severus – pero en unos días debo salir de viaje

-¿Dónde? – dijo Sirius sorprendido –. Me dijiste que…

-Es algo imprevisto, cariño – dijo Severus – y estaba pensando en pedirle a Harry que pase unos días aquí. Por si se ofrece algo contigo o con los niños

-Yo encantado – dijo Harry sonriendo

-Bueno, ya que Harry estará aquí – dijo Severus – soló tú eres capaz de controlar a mi Omega, podrías darte una vuelta por aquí debes en cuando, no se…

-Yo… - dijo Remus mirando a Sirius – ¿enserio no te molestaría?

-No se diga más – dijo Severus sonriendo – Me voy tranquilo porque mi manada queda en inmejorables manos – Remus miro a Sirius de reojo

Efectivamente dos días después Severus salió de viaje sin lograr determinar cuánto tiempo estaría fuera. Afortunadamente, su viaje coincidió con uno que también realizo Tonks, por lo que tuvo carta abierta para ir tranquilamente a visitar la mansión Snape. Por unos días ambos Omegas sentían que era así como siempre debió ser. Sin mentiras. Sin secretos. Solo ellos y su manada. Si. Su manada. Porque para su lobo, Sirius siempre seria su Alfa, y tanto como Harry, los hijos de Sirius serían sus cachorros

Una mañana en la que Harry ya se había ido al departamento de aurores, Sirius, Remus y Draco revisaban la ropita que habían comprado para el bebé.

-Por Merlín – dijo Draco tomando un trajecito – este es una belleza

-Remus me lo trajo – dijo el pelinegro mientras tocaban el timbre insistentemente

-En cuanto lo vi supe que era para él o para ella – dijo este acariciándole el vientre a Sirius y haciéndolo sonreír tiernamente

-Gracias – dijo Sirius tomándole la mano a Remus

-¿Ahora me vas a negar que me engañas? – dijo Niphandora Tonk

-Alfa – dijo Remus poniéndose de pie completamente asustado – yo…

-Nos vamos a casa ahora – dijo la mujer agarrándolo

-Me duele, Alfa – se queja el Omega

-Entonces camina – dijo arrastrándolo

-Lo estas lastimando – dijo Sirius

-Suéltalo por favor – suplicó Draco

-Vamos – dijo Tonks arrastrándolo fuera de la casa hasta la zona de aparición

-¡Remus! ¡Remus! – gritaba Sirius desesperado – ¡por amor a Merlín! ¡No te lo lleves!

-Lo estas lastimando – dijo Draco desesperado

-Bueno – dijo Tonks – se lo merece por inservible. Solo tenía una función en la vida, ¡darme un hijo!, pero ni para eso sirve

-Por favor suéltame – suplicaba el Omega llorando

-Ya verás lo que te espera – fue lo último que la Alfa dijo antes de aparecerse

-¡Remus! ¡Remus! – gritaba Sirius desesperado

-Tranquilo Sirius – suplicaba Draco abrazándolo –, piensa en el bebé. Todo va estar bien – ¡Tinki! ¡Tinki! ¡Llama al amo Harry en este momento!

-¡Remus! ¡Remus! – gritaba Sirius llorando desesperadamente

Harry cruzo la chimenea de San Mungo con el corazón en la boca para encontrarse a su padre sentado en una banca presa de un llanto incontrolable acompañado de Draco Malfoy

-¡Papá! – dijo Harry abrazando a Sirius

-Perdón – llorando desesperadamente – perdón. No lo pude defender. Perdón

-Shhh. Tranquilo – dijo Harry – no fue tu culpa. ¿Estás bien? ¿los dos están bien? – pregunto mirando a Draco

-Si – dijo este – ya revisaron a Sirius y están bien, él y el bebé

-¡Sirius! – dijo Severus llegando por lo que este corrió abrazarse a él

-¡Casi lo mata! – dijo el Omega desesperado

-Tranquilo, amor – susurro Severus – ya estoy aquí. Tranquilo

-Familiares de Remus Lupin de Tonks – dijo el medico

-Soy su hijo – dijo Harry acercándose – ¿Cómo está mi papá?

-Esta estable – dijo el medimago – si bien los golpes son aparatosos, no es nada grave. Sin embargo se quedará unos días para observarlo

-Gracias a Merlín – susurro Harry cerrando los ojos mientras todos exhalaban y Draco se abrazaba a él

-¿Podemos verlo? – pregunto Severus

-De a dos – dijo el médico – y solo unos minutos. Debe descansar

-Yo… – dijo Sirius nervioso

-Entren Harry y tú – dijo Severus –. eso le ayudara

-Gracias – susurra Sirius mientras Harry lo abrazaba

-Vamos papá – dijo Harry

Remus dormía plácidamente cuando Sirius y Harry entraron en la habitación. Su rostro estaba completamente lleno de moretones, tenía una mezcla entre rojo, verde y morado alrededor de sus ojos, la nariz hinchada, sus labios partidos y marcas en su cuello

-¡Papá! ¡Remus! – dijeron Harry y Sirius al mismo tiempo mientras corrían a su lado

-¡Todo esto es mi culpa! – dijo Sirius con lágrimas en los ojos

-Estará bien – dijo Harry abrazándolo – lo prometo