Lo Que Antes Fui

Fin de un Sueño

Sirius deseaba que la tierra se abriese y lo tragase en ese mismo lugar.

- Severus – dijo Remus sorprendido – Íbamos a recoger a Harry ¿paso algo?

- Las cosas se complicaron – dijo este mirando a Sirius que estaba suplicante moviendo la cabeza negativamente –. El Señor Oscuro me mandó llamar tenemos que irnos

- ¿De qué hablas? – dijo Remus intrigado mirando a Sirius– ¿Dónde vamos?

- No por favor – suplico Sirius

- Ya lo hemos hablado – dijo Severus –. No te dejare. Sería muy peligroso para ti. ¡Para ellos!

- Sirius es un gran duelista – dijo Remus

- Sirius, ve por tus cosas ahora – ordeno Severus

- Harry está por llegar – dijo Sirius –. Quiero… necesito estar con mi cachorro

- No lo repetiré – dijo Severus –, ¡ve por tus cosas ahora! El Señor Oscuro me espera cuanto antes

- No quiero ir – repitió Sirius suplicante

- Sirius, no me hagas perder la paciencia. Obedece – ordeno Severus

- Tú no puedes obligar a nadie en mi casa – alzo la voz Remus algo molesto, no entendía la actitud de ambos hombres

- Hare lo que quieras – suplico Sirius

- Si pudiera te dejaría – dijo Severus – pero él sabe quién eres. Te mandaría llevar solo para lastimar a Harry y disfrutaría matando a Lupin ¿quieres eso para ellos?

- Claro que no – dijo Sirius – ¿Cómo se te ocurre si quiera pensarlo?

- Entonces obedece a tu Alfa ahora – ordeno Severus y sintió como se detuvo el tiempo mientras los otros dos hombres contenían la respiración

- ¿Tú…Alfa? – dijo Remus sorprendido girando lentamente hacia el animago

- Yo… yo… te… te… lo … – tartamudeo Sirius

- ¿Cómo puedes tener un Alfa, si tú eres uno? – dijo Remus intrigado –. A… menos… que… – sonrió algo desesperado moviendo negativamente la cabeza –. A menos que…

- Déjame explicarte cariño – suplico Sirius mientras sus lágrimas empezaban a caer y se acercaba lentamente al hombre que amaba

- No… – susurro Remus mientras sus lágrimas también caían y daba un paso hacia atrás

- ¿no le explicaste nada? – pregunto Severus sorprendido – ¿no le explicaste nada? – grito molesto y por primera vez en su vida Sirius Black supo lo que era realmente temer, y temerle a Severus Snape – ¡Maldita sea! ¡Te dije que hablaras con él! ¡te ordene que le contaras la verdad y dijiste que lo había entendido! ¡Me mentiste!

- ¡Perdón Alfa! – suplicaba Sirius una y otra vez totalmente amedrentado – Perdón. No lo creí necesario

- ¿No lo creíste necesario? – repitió lentamente un Severus totalmente sorprendido – ¡No creíste necesario decirle que nunca serán una familia real, porque tú eres un Omega, mi Omega! ¿No creíste necesario decirle que hace más de quince años que llevas MI marca? ¿No creíste necesario decirle el peligro en el que estarían Harry y él si el Señor Oscuro se enteraba de nuestro lazo?

- ¿quince…? – susurro Remus sentándose lentamente – eso es desde…

- Sirius es mi pareja desde el último año de colegio – dijo Severus – lo atacaron durante nuestro último año y le dieron una poción para cambiar. Accidentalmente lo descubrí durante su celo… no pude contenerme y termine marcándolo

- Eso es imposible – dijo Remus con una sonrisa en los labios –. Yo me habría dado cuenta en tanto tiempo. Los Omegas tenemos celos y Suris jamás a…

- Expelliarmus ropa – dijo Severus sacando su varita y apuntándosela a Sirius por lo que su ropa salió volando, dejándolo completamente desnudo. Intento cubrirse con las manos, pero Severus lo tomo de los hombros y lo giro – ¿Y el…? ¿Dónde está? – y lanzo una carcajada –. No sé si enorgullecerme de tu valor o enfurecerme con tu astucia, pequeña culebrilla disfrazada de gato – Aparecium – dijo apuntando hacia el trasero de Sirius y en el apareció un pluying

- ¡Yo te amo, Remus! – dijo Sirius llorando desesperadamente zafándose de Severus – ¡te amo solo a ti! Él se fue y bloqueo el hechizo del pluying. Entonces creí que no volvería y podría hacer mi vida como yo quisiera. Yo quería que fuera contigo. Yo te amo solo a ti. En todos estos años nunca me sentí un Omega

- Me prometiste hijos – dijo Remus –. Una familia. Ahora entiendo todo – dijo en medio de una carcajada –. No soy el problema. Nunca fui yo. Jamás me embarace porque dos Omegas no pueden engendrar – termina gritando mientras lloraba también

- ¡Remus…! – susurro desesperado – ¡se puede revertir…!

- ¡Lárgate! – exigió el hombre lobo

- Remus, no me… – suplico Sirius nuevamente

- ¡Lárgate! – grito Remus – ¡Fuera de mi casa!

- Sirius – dijo Severus – ¡No tenemos tiempo! – pero Sirius no se movió – maldita sea Sirius Black, me va dar un sincope contigo. Accio ropa de Sirius – dijo apuntando su varita y toda voló a sus pies, conjuro el bolso cuenta cuenta donde ya estaba la suya – Le prometí que en cuanto esto termine revertiré…

- Ya no me interesa – interrumpió Remus con deprecio –, es más, asegúrate que no regrese. Esta ya no es su casa

- Remus, no me… – suplico Sirius

- ¡Dije fuera! – grito este llorando

- Vamos – dijo Severus agarrándolo suavemente del codo para encaminarlo hacia la puerta

- Te amo, lobito – susurro Sirius antes de salir

Cuando finalmente sintió que la magia de la pareja desapareció totalmente, Remus cayó de rodilla llorando desesperadamente. Había perdido al hombre que había amado toda su vida, y de manera irremediable. ¡Era un Omega! Sentía que le habían arrancado el alma de un tirón y en su lugar solo habían dejado el vacío. Un vacío que lo estaba ahogando. Un vacío que sabía que nunca se volvería a llenar con nada ni con nadie. Y lo peor de todo es que como no estaba marcado, por lo que no moriría por el abandono de su Alfa. ¡Ni siquiera eso le quedaba como consuelo!

Aparecieron en la sala de la casa del mortífago y al instante entro un elfo domestico

- Tinki – llamo Severus y apareció la elfina – lleva las cosas del señor a mi habitación – mientras que con un pase de varita lo volvía vestir

- ¿Me quedare en tu habitación? – dijo Sirius entre asustado y desafiante, mientras la elfina obedecía

- Tu celo está cerca – dijo Severus

- Pero dijiste… – tartamudeo Sirius

- Ya no ocultamos nada ¿cierto? – dijo Severus –, no hay razón para seguir ocupando el pluying. Date la vuelta

- No quiero… – suplico Sirius

- Solo te lo quitare – dijo Severus –. Lo prometo

- Yo pudo solo – dijo Sirius

- Está bien, eres libre de entrar y salir de esta casa cuando mejor te plazca – dijo Severus

- ¿Qué hacemos en tu casa? – dijo Sirius molesto – Claro, mentiste. Solo querías que Remus supiera que soy un Omega. Querías demostrar tu poder. Vengarte humillándome

- ¿Humillándote? ¿Humillándote? – dijo Severus sonriendo – ¿Te parece que me quiero vengar humillándote? – y se levantó la manga de su túnica para mostrar como su marca brillaba –. Sirius, deja de ser tan egocéntrico y piensa en Lupin y Harry. Él sabe que eres mi Omega, quiere usarte para lastimarlos, pero nosotros no los dejaremos

- ¿Los protegerás? – dijo Sirius sorprendido

- Lo que sea importantes para ti – dijo Severus –, es importante para mí. Ya te lo dije – insistió Severus – y ellos lo son. Cuando esto acabe serás otra vez un Alfa y podrás volver con ellos. Por favor ayúdame a salvarlos

Sirius no sabía que pensar. Todo era tan confuso

Estaba sentado en su sillón con su mascota descansando sobre sus hombros y rodeados sus sirvientes. El gran golpe estaba cerca. Faltaba tan poco para deshacerse definitivamente "del mocoso" y el Mundo Mágico fuera solo suyo.

La puerta se abrió para dejarlo pasar, pero para sorpresa de todos los mortífagos, Sirius Black, uno de los mejores duelistas de Inglaterra y soldados del bando de la luz, acompañaba a Snape, y se veía algo nervioso. Severus coloco su mano suavemente alrededor de la cintura del hombre y ambos hicieron una venia ante él

- Mi señor – dijo Severus

- Mi querido Severus – dijo Voldemort con una mueca parecida a una sonrisa – bienvenido. Pero mira nada más quien te acompaña. La oveja blanca de la familia Black

- ¿Te nos vas a unir primito? – dijo Bella con un tono burlesco

- Eres un… – dijo Sirius

- Basta – dijo Severus sujetándolo por la cintura justo a tiempo antes que el Omega se lanzara sobre él

- ¡Pero Alfa! – protesto el Omega

- ¿Alfa? – dijo Bella sorprendida y tanto Sirius como Severus se pusieron nervioso – pero un Alfa no puede marcar a otro…

- A menos que – dijo Voldemort poniéndose de pie mientras Nagini se arrastraba hacia el suelo – uno de ellos renuncie a serlo – y caminando hacia Sirius que no pudo evitar temblar – y se convierta en un hermoso Omega – retiró el brazo de Severus y lo abrazo él –. El más deseado de todos

- Yo no soy el Omega… – dijo Sirius nervioso

- Puede quedarse en tu habitación – dijo Tom –. Será un verdadero placer tenerlo estos días entre nosotros – susurro besándole la comisura de los labios y separándose

- Vamos – dijo Severus – te llevare. Mi señor – y obligo a Sirius a hacer una venia junto a él

- No, Sirius – dijo el Señor Oscuro sonriendo –, no tienes por qué postrarte ante mí. Al menos no de esa manera – y el Alfa en el pecho de Severus se removió molesto y no pudo evitar mostrar los dientes

- No quiero ofenderlo… pero ya tengo un Alfa – dijo Sirius apegándose más a Severus

- Todo en la vida cambia – dijo Voldemort mirándolo de pies a cabeza. – Llévalo a tu habitación – ordeno – luego regresa. Te necesito

- Si, amo – dijo Severus y salió del lugar con su Omega lo más rápido que pudo

- Esto está mal – dijo Sirius una vez llegaron a la recamara –, muy mal. Yo no debo que estar aquí – sus lágrimas cayeron –, yo no quiero estar aquí

- Lo sé, hermoso – dijo Severus abrazándolo y ayudándolo a sentarse– necesito que aguantes un poco, solo un poco. Por Harry

- ¿Y si cuando todo esto acabe, él me odia? – dijo Sirius

- No lo hará – dijo Severus limpiándole las lágrimas – confía en mi

- Siempre pensé que emplearías esto para vengarte… – dijo Sirius y Severus sonrió – Hay algo que no te he dicho, Alfa, mi magia cambio

- ¿A qué te refieres? – dijo Severus – intrigado

- Desde que me ata…, desde que cambie – se corrigió Sirius – hay ciertos hechizos que no puedo hacer

- Explícate – dijo Severus

- No puedo – insistió Sirius – es como si parte de mi magia estuviera bloqueada. Y no logro…

- ¿Cuáles hechizos? – dijo Severus preocupado

- Los más fuertes – dijo Sirius

- Déjame ver – dijo Severus

- Te vas a burlar – dijo Sirius

- Si no sé qué tan profundo fue tu cambio – dijo Severus – ¿Cómo te ayudare a volver a ser tú mismo?

- ¿De verdad lo harás? – dijo Sirius sorprendido

- Déjame ver – insistió Severus

- No te burles – dijo Sirius tomando su varita y apuntando a un rata que había en el cuarto y que iba a salir por debajo de la puerta – ¡Cruxius! – grito pero nada paso – ¡Cruxius! ¡Cruxius! ¡Ya vez! – dijo llorando – ¡Mi magia esta presa!

- Tranquilo, cariño – dijo Severus abrazándolo –. Lo solucionare. No sé cómo, pero lo hare

- ¿Cómo defenderé a Harry así? – dijo Sirius desesperado y Severus exhalo. Iba a ser un camino mucho más largo del que imagino en un principio