Si los retratos hablaran

Chapter 10

Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling

Si los retratos hablaran

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Capítulo 9

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El lugar seguro que Draco había escogido para guardar la piedra era, de hecho, un lugar simple. En un adorno en su varita. Era fácil de sacar si lo acomodabas en la posición correcta, y mucha gente los usaba,así que nadie le tomó importancia. Después de todo, estaba justo en el lugar donde Draco ponía sus dedos al sostener la varita. No se veía cuando la sacaba fuera, no se veía cuando la tenía guardada. Nadie podría sospechar que alguien como él la tenía, ni siquiera Potter, quien la conocía. No importaba, ellos no se veían mucho después de todo. Ambos estaban ocupados. Draco con los retratos y Potter, bueno, todo el mundo quería algo del héroe, una foto, una sonrisa, una declaración... Draco, por su parte, quería que se mantuviera lejos hasta que el año acabara, y, sobretodo nunca notara que él tenía la piedra para que él pudiera quedarse con ella.

Los fantasmas se habían ido (los que pudieron), y nadie más estaba pidiendo ningún cuadro, así que Draco se permitió relajarse. Era bueno para la salud, y para evitar sospechas sobre la desaparición de más y más cosas. Lo disfrutó.

Las primeras cuatro horas.

Luego, empezó a ser aburrido.

Para ser sincero, Draco no sabía cómo relajarse si no era pintando. Leyó algunos libros, holgazaneó en su cama, paseó en los jardines y observó los partidos de quidditch sentado completamente solo. Esa era otra cosa. Muy pocos slytherins de su año habían regresado y los que lo hicieron no consideraban favorable hablarle. Draco pudo haber intentado volver a hablar con Pansy, Zabini, Greengrass o Nott; en cambio, había tenido tanta prisa con sacar el pedido masivo de retratos que se alejó más y más. Y ahora estaba completamente solo.

Bueno, eso no era cierto. Los fantasmas de las Casas no tenían problemas en hablar con él. Nick casi decapitado era parlanchín por naturaleza y siempre tenía algo que decir de los fantasmas sin cabezas que no lo aceptaban. El barón sanguinario sugirió que si había acabado con los visitantes los pintara a ellos y le habló de sus tiempos de nobleza. El fraile gordo habló con él, sobre buenas y malas acciones, y sobre religión, y la dama gris empezó a hablarle a Draco sobre sus constantes desacuerdos con su madre. Como Draco tuvo muchos en su infancia -y más durante la guerra- con sus padres, dejó que ella hablara más y más y a la vez se quejó él mismo, por lo que hicieron buenas migas. Myrtle era Myrtle, ella siempre estaba feliz de verlo.

Aún así, como le había prometido a Severus estudiar más duro y dejar de solucionar problemas ajenos- Tú no tienes porque arreglar sus asuntos pendientes, tonto niño. Debieron tener un testamento, él dijo-, el slytherin se pasó algunos días enteros en la Biblioteca, para obligarse a sí mismo a estudiar y no a pintar. Eso había hecho que empezara a prestar atención a lo que pasaba en los alrededores. Para empezar, Potter y la comadrejilla no habían regresado a ser pareja, Granger y Weasley lo eran, Lovegood y Longbottom también, y Harry Potter estaba siendo acosado por mitad del colegio por su estatus de soltero… A él no lo atacaban porque la Directora había jurado que si alguien lo atacaba, sería severamente castigado - no tenía idea de por qué, ni cuándo pasó eso y no tenía a quién preguntarle exactamente-, los slytherins creían que Draco era un paria (eso ya lo sabía) y tenían diferentes teorías del por qué no estaba intentando ingresar nuevamente a la sociedad Slytherin. Uno, era muy orgulloso para rogar amistad, porque era obvio que nadie se la daría (Draco rodó los ojos, por favor). Dos, tenía problemas mentales luego de la guerra (eso podría ser cierto de alguna forma. Su cerebro estaba jodido para ver espíritus, ¿no?) Tres: Ese no era Draco, era alguien más tomando su lugar (Por favor, ¿quién?), y Cuatro: Estaba deprimido y ya no le importaba nada.

Como fuera, los rumores sobre sus cuadros también empezaban a correr y las preguntas de quién era el autor volaban en el aire. Él los dejó pasar hasta que alguien dijo que había visto incluso a una lechuza salir con un paquete de esos de la lechucería, pero cuando llegó no había nadie, excepto el estúpido de Malfoy, quien probablemente estaba ahí para enviarle una carta a su mami, llorando por cómo era tratado (si, Draco debía tener más cuidado sobre eso). Así que el slytherin se encontró dejando las áreas con muchas personas y empezó a pasar el tiempo, acostado solo en la hierba bajo un árbol cerca del lago.

Fue en una de esas tardes soleadas, cuando alguien se paró cerca de él.

Draco abrió un ojo, y miró de lado. Era Ginevra Weasley. Su cabello rojo se movía con la suave brisa, y le recordó un poco a Fred. Se preguntó si ella estaba ahí para hechizarlo, o defender a Potter de algo, como en sus años anteriores de lo que sea que Draco hiciera para ofenderlo. No importaba, cerró su ojo y siguió aparentando que dormía. Ella permaneció quieta, como si no supiera siquiera por qué estaba ahí. Draco, quien no tenía nada qué decirle, supuso que debía dejarla hablar primero.

-Sé que pintaste a Fred-ella susurró finalmente.

Draco abrió los ojos y se sentó suavemente antes de mirarla.

-No intentes mentirme, él me lo dijo-continuó antes de que el rubio pudiera siquiera responder.

Malfoy entrecerró los ojos.

Ese Weasley traidor…

-¿Tú familia lo sabe?-preguntó.

-No. Yo… bueno, Fred dijo que no debería decirles. Que no debería decirle a nadie de las pinturas en realidad. ¿Por qué lo estás haciendo? ¿Qué es lo que ganas?-preguntó con el ceño fruncido. -¿Por qué mi hermano?

Draco suspiró.

-Como si él fuera para hablar sobre silencio, solo le pedí un favor-susurró.

Ella lo miró fijamente por unos segundos y entonces se lanzó sobre él. Draco pensó que intentaría ahocarlo. Te lo dije, Fred, le diría cuando viera a ese tonto pelirrojo, esta vez en el otro mundo, fue lo que pensó. Pero contrario a ello, Ginevra estaba abrazándolo, y Draco se espantó e intentó separarla.

-Espera, espera, ¿Qué haces?

La gryffindor se separó finalmente de él y lo miró extrañada.

-Te abrazo. ¿Nunca te abrazan?

-Si, no… yo… Mi familia no es muy expresiva, y los slytherins tampoco. ¿Por qué me abrazas?

Ginevra rodó los ojos.

-Como agradecimiento por el retrato de Fred. Mamá no podía dejar de llorar. No sabía que eran amigos. Lo que no entiendo es por qué y cuándo lo pintaste. Él no quiso decirme, tampoco.

Oh, así que no lo había dicho todo, pensó Draco aliviado.

-Fuimos amigos durante los últimos días que estuvo aquí-respondió vagamente Draco. Aquí podía ser la escuela, el país, la ciudad...o el mundo terrenal.

-¿Y por qué George no lo sabe?-preguntó nuevamente ella.

-Bueno, porque él no estuvo ahí, obviamente. -Respondió sintiéndose extraño de hablar con Weasley de esa forma, pero se había acostumbrado a Fred, así que... Como parecía que ella haría miles de preguntas, que él no podría responder, decidió hablar nuevamente- Él solo... habló conmigo y me aconsejó en medio de muchas situaciones problemáticas que usualmente él creó.-Ginny no pudo evitar reír un poco al oírlo.-Fue como un hermano mayor para mí, me hizo ver muchas cosas diferentes, así que pensé que quizá podría hacer algo por él, por ustedes, sus verdaderos hermanos. Y lo hice. Estoy muy celoso de ti que creciste con él.

-Si, pero ¿cómo?¿Cómo puedes tener retratos de tantas personas muertas?

¿Sí, cómo?, se preguntó Draco, intentando encontrar una mentira creíble. Finalmente solo suspiró y volvió a acostarse.

-Solo lo hago. ¿Le dirás a alguien?

Ella negó, acostándose a su lado, sorprendiendo a Draco.

-¿No deberías evadirme?-preguntó Draco alzando la ceja y ella negó.

-No, quiero que me digas algunas cosas sobre Fred. Es difícil hacerlo en casa, y duro mencionarlo frente a Harry. Pero tu tienes lindos recuerdos de él, puedo verlo por como brillan suavemente tus ojos, y Fred dijo que no eras malo y necesitabas un amigo. Sé que yo necesito uno fuera del trío dorado y todos los que lo adoran. Qué mejor que el chico que los molestó por años.

Sorprendido por esa declaración, Draco miró hacia arriba y pensó en lo que diría.

-Él hablaba mucho de ustedes. En que les gustaría y que no-susurró Draco.

-¿Cómo qué?-preguntó ella y él empezó a hablar de todo lo que una vez dijo el otro. Cuando terminó, él y Ginevra no dijeron nada más y se quedaron mirando el cielo en silencio.