Si los retratos hablaran

Chapter 4

Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling

Si los retratos hablaran

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Capítulo 4

El primer cuadro en ser pintado había sido Colin, pero el primero en ser enviado fue el de Fred. Draco había descubierto que el gemelo de los Weasley era una persona muy positiva, incluso después de haber sido asesinado. Por alguna razón, había seguido a Draco alegremente el resto del camino, hablando en voz alta con el fin de distraerlo, y al igual que Colin había pasado las barreras sin ningún problema. Quizá porque venía con Draco. No lo sabía.

Disfrutaba de Malfoy Manor, diciendo lo mucho que envidiaba a Draco por poder tener la oportunidad de estar ahí. Usualmente reía, molestaba a Draco o cantaba. Al principio, Draco no prestaba mayor atención a ello, pero pronto empezó a escucharlo. Especialmente cuando su sonrisa dejaba de ser enorme y apenas era notable. Cuando se veía triste.

¿No eres muy hablador, cierto?

Mamá sería feliz, si pudiese tener un jardín como éste.

Papá adoraría poder poner sus manos en esta chuchería...

¿Sabes que Percy amaría ese libro? Bill y Charlie estaban ahorrando para regalárselo pero entonces él se fue de casa...

Ron también disfruta del ajedrez

Ginny probablemente patearía tu trasero si viera la forma en que miras la foto de Harry...

Me encantaría que George pudiera verme también...

Draco no lo culpaba por estar triste. En cambio, se preguntaba porque él no era culpado.

-Quiero pintarte.

Lo dijo una noche, cuando despertó y Fred Weasley estaba sentado a su lado. Veía al frente, a la nada, y se preguntó si la razón por la que no estaba llorando era porque no podía siendo un fantasma, o no solía hacerlo ni en vida. Solo estaba ahí, viendo fijamente a la pared. En silencio, y la duda de qué hacía mientras Draco dormía fue resuelta.

-¿Qué?-preguntó el otro casi con voz quebrada.

-Quiero pintarte. Déjame pintarte. Te enviaré a casa. Podrás ver nuevamente a tus padres.

-Yo... ¿tú sabes pintar? -rió tristemente.- Nunca, no creí que los Malfoy pudiesen hacer algo tan poco elegante.

Draco se puso de pie.

-Déjame mostrarte algo.

Lo guío por los pasillos hasta el pequeño lugar que había adaptado como su estudio de arte. Cuando llegaron, caminó hacia un cuadro cubierto con una tela negra. La destapó, y un Colin sorprendido lo miró.

-¿Draco?

-Hola, Colin.

El fantasma miró a través de la pequeña ventana de la habitación.

-Es muy noche, ¿pasa algo?-Colin no podía verlo, pero Fred jadeó.

-Lo pinté mientras era como tú-exclamó Draco con suavidad.-Fue la primera persona como tú que vi.

-¿Colin también está así? ¿Dónde está? ¿Solo tú puedes verlo?

-Estaba. Cuando...

-Draco,- interrumpió el niño- ¿con quién hablas?

El slytherin dirigió su mirada al gryffindor, el más pequeño, y suspiró.

-Con Fred Weasley.

El jadeó del fotógrafo fue bastante alto.

-¿Él también... ? O no, sus padres deben estar destrozados. Deberías pedirle a Draco que te pinte. Yo solo quería volver a hablar con mis padres y con mi hermano. Cuando él terminó este cuadro me fui. A menos que no sea lo que tú necesitas o quieres. ¿Por qué estás aquí?

-¿Por qué estoy aquí?-repitió Fred y miró a Draco.- Yo... no sé porque estoy aquí- susurró pero pronto las lágrimas cayeron, una tras otra y un jadeo de dolor inundó al otro.

-¿Estás...?

-Yo solo quería más tiempo con mis hermanos,-susurró- con mis amigos... con mis papás... -se interrumpió- solo quería envejecer junto a George. Hacer bromas, jugar quidditch. Yo solo quería...

Draco sintió las lágrimas caer.

-Solo quería ser feliz.